Muriendo

mayo 27, 2008

Me declaro oficialmente muerto después del fin de semana pasado, y certifico que a día de hoy -martes- todavía no estoy recuperado. Entre la visita de este fin de semana, en la que hemos vuelto a reencontrarnos todos de nuevo, que hacía que no nos veíamos (putas migraciones) varios meses; la noche del viernes en el Ochoymedio sin parar; la noche del sábado viendo Eurovisión, votando y saltando como locos con las canciones de Francia y de Bosnia (y profundamente amargados ante la basura que ganó); la tarde del domingo de copas y canapeo (por un valor superior a dose euros, desde luego) en La Latina, que acabó en un sitio que conocíamos de oídas llamado El Atril y que nos pareció un poco infecto; la hora de acostarme del domingo (las 2.30) la de levantarme el lunes… Todo eso me ha dejado matado.

Y para más joder, entre el Síndrome de Estocolmo que dejan las respectivas vueltas de la gente a sus ciudades de origen y las putas pastillas de la alergia, que me dan un sueño que para qué, sigo sumido en un estado catatónico de no dar creditito. Me muero.

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Keep your enemies in the pocket

mayo 19, 2008

Lo de los vecinos que te tocan, es una lotería. Tan pronto puedes tener a las personas más majas del mundo puerta con puerta como pueden resultar ser unos frescos o unos hijosdelagranputa, que todo puede ser. Ann y yo en esto estamos teniendo bastante mala suerte, porque hemos pasado de una familiar ultracatólica y con pulseritas de la bandera de España a los que les hacía daño en los oídos hasta oírnos respirar (sin embargo, el cabeza de familia no se cortaba ni un pelo cuando tenía que gritar puta o hija de la gran puta a su mujer) a unos brasileños que, para más joder, ni siquiera están buenos. Porque sí: lo peor es que encima, aunque son brasileños, son feos hasta decir basta y no puedo más.

Sin embargo, que sean feos no es el problema en sí de la pareja de brasileños que viven en frente y con los que compartimos un tabique (para más señas, el de mi habitación, que encima es de papel mojado). Y el problema tampoco es que trabajen por la noche, que mira, a mí plin. El problema es que cuando vuelven, parece que les viene a visitar su musa, la inspiración o ambas, así que me atormentan en torno a las 6 de la mañana con sus guitarras y sus pianos, cantando a voz en grito canciones de Jobim y de Djavan. Yo, que a esas horas ni me interesa la cultura brasileña ni ninguna de las culturas del mundo, todo lo que siento son unas profundas y rabiosas ganas de matar. Y hoy especialmente, porque me he despertado de muy mala hostia y pensando que es precioso cantarle al amanecer a las 6 de la mañana, pero que yo también tengo mi derecho a dormir. ¿No?

Pues nada, ellos no, ellos han seguido dándole a la puta guitarra. Yo, como venganza, a las 8.30 he puesto música a todo trapo, Sam Sparro, para ser más concretos. Y espero que les haya fastidiado mucho y se den cuenta de que sus ruidos molestan, porque ya me imagino que, trabajando por la noche, tener una casa al lado que se queda vacía de 8.45 a 20.00 es un placer. Pues haced el favor de comportaros, coño, que si nosotros os dejamos descansar, nos merecemos -como mínimo- lo mismo.

O de lo contrario, en breve me veo protagonizando algo parecido a ‘Un día de furia’. Aviso.


Nueve días y medio

marzo 14, 2008

Es cierto lo que dice Raquel Ritz de que os tendréis que empezar a enganchar a un blog en el que se actualice diariamente, porque esto es lo peor de lo peor. No es ni semanario ni mensual últimamente. Pero es que tengo bastante carga de trabajo y ando un poco a mil cosas si contamos las colaboraciones y todo. Así que mis momentos de asueto los utilizo para otros temas y otras cosas, y en el trabajo al final me resulta imposible ponerme con esto.

Ayer salí de cervezas con la gente del trabajo y me lo pasé rebién. Ahora, que hoy me he levantado con una poquita de resaca, qué mal me encuentro y todo. Y mira que sólo me bebí como cinco o seis pintas (sí, lo de “sólo” era irónico), pero es que cuando llegué a casa a las 12, cené algo con mucha grasa y me fui a la cama, que tenía un aspecto ciertamente lamentable. En la fiesta, como siempre, uno se entera de cosas en plan yo-pasaba-por-allí-y-lo-oí-todo-pero-no-lo-hice-adrede. Una salida de armario, un amor no confesado, un par “no es nada guapo, pero a mí me pone tó loca/o” y cosas semejantes, que siempre está bien enterarse de estas tonterías. Me reí un montón, y redescubrí a algunos de mis compañeros con los que no había hablado en exceso pero que han resultado ser un verdadero descubrimiento. Una de mis compañeras (J.) y yo nos volvimos juntos a casa, y la verdad es que nos faltó el canto de una moneda de 50 céntimos para seguir por ahí de fiesta. Menos mal que al final no. Si es que luego nos liamos, y así nos va…

Por suerte, esta tarde a las 15 seré libre. Libre por completo. Tengo toda la semana de vacaciones por cortesía de mi empresa, así que voy a dedicar estos nueve días y medio a retozar un poco. Que me hace falta. Y a viciarme al Mario Galaxy, que Ann ya va tremendamente más adelantado que yo (porque no me deja tocar mi consola y además ha abandonado toda su vida social, que conste).

[Mood: drunk.gif Qué os voy a decir: medio pedo]

[My iPod says: Los discos de Saint Etienne, que hoy voy al concierto!!!]


Stop making a fool out of me

marzo 5, 2008

Parece que mi dramacuinismo empieza a disolverse, cosa que no está mal, habida cuenta de que no puedes pasar lamentándote media vida, porque es un puto rollo. El empujón de alegría me lo ha dado esta mañana un simpático conductor que ha intentado atropellarme esta mañana mientras yo caminaba por la calzada… porque la acera estaba cortada. Ha pasado rozándome con su coche y golpeándome con su retrovisor. Qué pena no haberle dado una hostia al retrovisor y habérselo roto. Qué mal me caen los conductores, qué poco respeto tienen por el peatón. ¿Qué se supone que tenía que haber hecho? ¿Volar?

La gente está fatal por las mañanas, y yo el primero. No vamos a negar la evidencia, pero es verdad. El lunes, por ejemplo, casi me tengo que pegar con unas gentes en el metro, que se negaban a hacer espacio para que el resto pudiésemos entrar. Nunca he entendido esa obsesión madrileña por ponerse en mitad de la puerta y agarrarse de manos y piernas a ella, teniendo el pasillo libre por completo. Parece que se fueran a bajar en la siguiente pero no, van a salir hasta después que tú. Es increíble. Todo el vagón vacío, y cuando pretendes entrar por la puerta, ¡zas! en toda la boca. No hay forma humana de entrar, porque una muralla humana de un tamaño descomunal te lo impide. Y claro, o te lanzas contra ella e intentas abrirte paso o se te queda cara de croqueta y esperas hasta el siguiente, donde te va a pasar lo mismo.

Yo el lunes iba calentito por lo que ya sabéis, así que solté mientras subía: os podíais meter un poco en el pasillito, que tenemos que llegar todos al trabajo. Y una señora, ni corta ni perezosa me dijo pues métete tú. Dicho y hecho. Obvio comentar que esa misma señora se quejó por mis formas, pero a mí plin. Yo subo el volumen del iPod y que relate cuando quiera. Luego dicen que los jóvenes no nos enteramos de nada porque estamos todo el día con nuestras maquinitas de iPod y los auriculares. Con gente así ¿quién quiere enterarse de lo que dicen?

[Mood: gloomy.gif Estoy mejor, pero todavía no voy a tirar cohetes]
[My iPod says: Mark Ronson feat. Amy Bodega Winehouse – Valerie]


Abstemia primaveral

marzo 3, 2008

Sí, ya sé que es astenia -ya sabéis que yo de abstemio poco-, pero había que quitarle hierro al asunto de alguna manera, ¿no? El caso es que el motivo de mi comeback-no comeback no es otro que me ha entrado la depre primaveral. A mí, persona contenta y feliz por naturaleza que, como dice Piscu, necesita un drama al año para por lo menos ser feliz y estar a la altura de los demás. “Y si no lo encuentras, te lo creas tú mismo, te da igual”. Pues mira, puede que tenga razón. En el fondo tengo pocos motivos para ser infeliz, no nos vamos a engañar. Tengo trabajo –de lo mío, que es si cabe más complicado–; tengo amigos que me quieren y me apoyan en todas mis locuras –que eso también es complicado– a los que yo también quiero con locura y con los que me divierto muchísimo; no tengo que preocuparme de cazar, porque puedo hacer la compra en el supermercado y vivo en una casa preciosa, con una ducha de hidromasaje (un poco timo, pero de hidromasaje al fin y al cabo) y una cocina de muebles granates y electrodomésticos en acero. Supuestamente todo lo que hace falta para ser feliz, Wii incluida.

Pero muchas veces, el ahogamiento, la ansiedad y el temor se instalan en tu vida. Muchos cambios juntos, algunos muy gordos, muy rápido. Nuevo trabajo, nueva casa, nuevo horario. Trabaja hasta las 19.30 y cuando salgas, si te quedan ganas, ve a hacer la compra, friega o limpia los platos. Se hace evidente que necesitamos un asistente en casa, o eso o me muero, porque no hay nada que me horrorice más que llegar derrengado a casa y ponerme con el mocho. Encima se acerca mi época del año más odiada, la primavera. Me da igual que los días sean más largos, que haga calor y que nos podamos despojar del abrigo. Este año no he tenido suficientes días lluviosos en los que sentarme frente a la ventana y ver cómo se moja la gente que anda por la calle, mientras yo estoy calentito en mi casa. Este año no he tenido válvulas de escape suficientes, que me permitan relajarme y empezar esta nueva temporada con ganas.

Ahora estoy intentando volver a hacer las paces conmigo mismo y con todo lo que me rodea. Normalmente estas cosas me llevan unos días, en torno a una semana. Es estresante, porque me tengo que despojar de algunas cosas y agenciarme otras, pero es lo que hay. Ya veremos cuál es el parte de víctimas. Que mientras no sea yo mismo, todo habrá ido bien. O no.

[Mood: angry.gif Pues eso.]
[My iPod says: Hallelujah – Rufus Wainwright]


Farala is back

febrero 22, 2008

¿Qué he estado haciendo durante todo este tiempo? Pues más o menos, lo mismo que Enjuto:

Pero esta tarde se acabó el horror y por fin nos han instalado INTERNEEEEEEEEEEEEEET. A partir de la semana que viene, Farala y Pero qué público más tonto tengo: más y mejor.


In the middle of the chaos

febrero 7, 2008

Bueno, pues ya he vuelto. O mejor será decir que he vuelto a medias. Y es que entre el cambio de trabajo, de casa, la mudanza, mover muebles de un sitio a otro, instalarse, deshacer cajas, dar de baja el agua, el gas, el teléfono, la luz; dar de alta el gas, el agua, el teléfono y la luz de nuevo y todas esas mierdas que tienes que hacer cuando te mudas estoy liadísimo. Amén de limpiar, desmontar todo tipo de gilipolleces y darte cuenta de cuánta mierda tenías acumulada en casa por todos lados. Qué horror.

Sin embargo, la casa vieja ya está pulida y como nueva, más o menos tres veces más limpia de lo que nos la dejaron. La señora no ha visto la campana extractora más limpia ni el día que se la pusieron. Ahora queda ver si tiene a bien devolvernos la fianza o prefiere no, que todo puede ser. A la nueva casa, que empezaremos a llamar desde ya Gayerpalace en lugar de Gayerville -por lo bien y bonita que está, fundamentalmente- nos mudamos el sábado pasado, y hemos hecho todo en un tiempo récord. Desgraciadamente, y como no podía ser de otra manera, todavía nos quedan cajas por deshacer. Es ley de vida.

Por lo demás, el lunes tenía ganas de pegarme un tiro, porque ha sido una semana de cambios un poco radicales, y todas estas cosas son difíciles de asumir. Por un lado, tenemos el tema del cambio de trabajo, donde siempre me pasa lo mismo, que al final, tardas un poco en acostumbrarte y en sentirte cómodo, así que las relaciones con la mayoría de la gente suelen ser un poco raras al principio. De todos modos, parece que ya me estoy adaptando porque -quién lo iba a decir- ¡echo de menos a mis antiguos compañeros! Aquí la gente es muy maja y todo el mundo me trata muy bien. Además tengo un becario muy simpático y muy gracioso, así que estoy contentísimo.

Por lo demás, estoy agotado y deseando que se acabe esta semana. Lo primero, para ver si de una vez consigo colocar todo en casa en su sitio, y llegar a casa la semana que viene desde el trabajo y poder DESCANSAR y poder también NO HACER NADA. Que salir del curro y cargar muebles en una furgoneta, transportar cosas, limpiar en plan a lo bestia o colocar libros, cedés y poner lavadoras de ropa sucia como un loco, no es nada interesante ni gratificante. Pero también quiero estar por fin a gusto en mi casa, sin tener que dar patadas a las cajas o a las cosas que hay por medio para abrirme paso. De hecho, me gustaría encontrar de una vez algunas cosas que no hay forma, que están perdidas por ahí o que no veo por ningún lado, sepultadas en mitad de la vorágine de la mudanza…

Y sobre todo, tengo ganas de que llegue el fin de semana por un motivo muy concreto:

¡¡¡Hola Barcelona!!!

jenesaispop-flyer-bcn.jpg

[Mood: drunk.gif A.F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.E.X.H.A.U.S.T.E.D.]

[My iPod says: Robyn – With every heartbeat]