We’re moving (again)

enero 29, 2008

Ayer por fin vimos un digno sucesor de Gáyerville, que nos ha costado horrores encontrar algo medio decente. Esta casa, por suerte, es la típica que te encuentras cuando crees que todo ya está perdido, que has visto una perfecta y te la han levantado y ya todo te va a parecer infame. Pues no, justo cuando crees que terminarás con la Thermomix bajo un puente, encuentras una cocina con muebles granates y electrodomésticos de acero y un baño negro de pizarra y madera con columna de hidromasaje. Esa típica casa que dices “¿He mirado bien el precio de este piso? ¿Le faltará un cero al precio que sale en el anuncio?” Pues ni lo uno, ni lo otro. Resulta que tienes suerte, y que además el dueño decide dártelo a ti. Así que nada, Ann y yo ya tenemos nueva casa a partir de febrero. El barrio es un poco peor, cambiamos señoronas con pelo ahuecado y abrigo de pieles por yonquis e inmigrantes, pero estamos muy contentos. Sobre todo yo, que odiaba profundamente a la calaña de mi barrio y sus manifestaciones del Foro de la Familia. Prefiero este mil veces, y además no tengo un Pull & Bear en el que gastarme las panojas en la puerta de casa. Eso que me ahorraré.

Además, está la cosa del surtido del barrio. Lo de tener un Mercadona, un Ahorramás y un Lidl a escasos metros de casa, ni se paga con dinero ni se arregla con otra cosa, porque la compra la tienes que hacer igual vivas en Malasaña o en Pueblo Nuevo (que no es el caso, estamos bastante más cerca del centro, por no decir en el mismo centro, claro).

Así que estamos muy contentos. Deseando tener las llaves el viernes para empezar a mover cajas y cosas, que eso sí que me horroriza a muerte… Mudanza otra vez… ¡¡¡No por favor!!! ¿Voluntarios?

[Mood: silly1.gif ¡¡¡Por fin!!!]

[My iPod says: Hercules & Love Affair – Blind]

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Guerra de sexos

enero 24, 2008

Hoy en el metro había una mujer maquillándose. Que digo yo que cómo se atreve, porque con el traqueteo del tren y todo, mira a ver si no se le va a escapar el mango del rímel, se le va a meter en el ojo y tenemos una desgracia. O eso o el eye-liner, que siempre me ha parecido un poco como un instrumento de tortura con el que sacarte un ojo (junto con las pinzas esas de rizarse las pestañas, ¡qué horror!) que como un elemento de maquillaje.

Bueno, que me pierdo. Me he quedado embobadísimo mirando a la mujer esta ahí pintarrajearse toda la cara, y por primera vez en la vida he dado las gracias al cielo por ser hombre. Que me pongo yo en la tesitura de tener que pintarme como una puerta barnizada mañana tras mañana, y me tendría que levantar a las cinco de la madrugada. ¿Tan horrible es que las chicas vayan au naturel (es decir, con la cara lavada) al trabajo? Yo es lo que veo más cómodo, en serio. No conozco ninguna razón por la que una mujer tenga que ir más arreglada que un hombre, que yo hoy por ejemplo llevo unas barbas de una semana que se van a quedar tal cual hasta mañana por la noche que salga y me afeite otra vez.

Pero que nadie se tome mi barberío (por llamarlo de alguna manera, que tengo cuatro pelos y muy mal puestos) como dejadez en mi higiene personal, nada más lejos de la realidad. Yo vengo muy limpito y recién duchadito al trabajo. Pero es que… ¿en serio a alguien le apetece pasarse la Pulsonic (sí, soy un afortunado, los de Braun me hacen regalos como este) a primera hora de la mañana, con la legaña todavía en el ojo? Yo, desde luego, en lo último que pienso es en eso. ¿Y qué es lo primero en lo que pienso? En lo que (casi) todos los tíos: en cómo bajar la erección matutina sin recurrir a lo obvio. Puta testosterona.

[Mood: gloomy.gif Por favor, necesito el fin de semana ya de ya…]
[My iPod says: Familjen – Det snurrar i min skalle]


Actualizaciones varias

enero 22, 2008

Al final no ha llegado la sangre al río y mi salida de esta empresa está siendo más tranquila de lo que yo esperaba. Si bien mi jefe ha dejado de dirigirme la palabra, seamos sinceros: no me la ha dirigido regularmente nunca. Pues ahora menos. Pero la verdad es que no me importa, que yo me voy muy contento y con un buen recuerdo de aquí.

El sábado por la mañana, cuando me levanté después de la juerga, decidí pesarme. Es que tengo un poco de come-come con todo esto, de los nervios y eso de saber cómo será el nuevo trabajo y si daré la talla. Vamos, las cosas normales que suceden cuando cambias de curro. Así que quiero comprobar cuánto peso voy a perder en estas semanas, porque se acercan curvas: los nervios siempre se me agarran al estómago y como mucho menos y todo, así que al final me termino quedando en el espíritu de la golosina, como si lo viera. Me vendrá bien, que en los últimos meses veo que estoy cogiendo un poco de peso. A esto le uno la cosa de que debería ya de verdad apuntarme al gimnasio, que lo llevo diciendo desde hace años. Así que nada, en cuanto tengamos nueva casa, prometo apuntarme.

Lo de la nueva casa sí que está siendo un verdadero drama con todas sus consecuencias. Somos incapaces de encontrar algo que nos quede bien y todo, así que no sé yo cómo va a terminar. Encima, estas dos semanas Ann no está aquí, así que no sé yo si al final no terminaremos de puta pena viviendo debajo de un puente. Lo peor es que el miércoles vimos lo que viene siendo la mejor casa de todos los tiempos del mundo mundial, una que nos encantaba a los dos, con sitio para aparcar y a tres paradas de Sol. Pues resulta que a la dueña debimos de parecerle yonkis, invertidos (bueno eso sí), borrachos (eso también, aunque sólo yo y fuera de casa) y todo tipo de cosas feas porque el viernes, después de haber estado todo el día en la ignominia esa con forma de feria llamada Bread & Butter Barcelona, de la que volví lo que viene siendo hecho un puto trapo después de un día agotador; me llamó la tía para decirme que nanai. Yo esperaba que fuese el día perfecto, trabajo nuevo y casa nueva, pero no. Hay que joderse.

Así que nada, a seguir buscando casa. Por suerte ayer me pasé por las rebajas por cuarta o quinta vez este mes y encontré un abrigo precioso, de mi talla y rebajadísimo que había sido incapaz de encontrar con anterioridad. Es el momento perfecto para ir de compras, chicos (y chicas). Las tiendas están ya de saldos, poniendo las cosas de la nueva temporada y lo poco que queda está a súper buen precio. No os digo más.

Vaya chapa que os acabo de meter. Mañana más.

[Mood: bouncy.gif Con un montón de estrés, qué os voy a decir…]
[My iPod says: Elk city – Cherries in the snow (vaya temazo!)]


Peatón vs. conductor

enero 11, 2008

Tenemos un problema. Yo soy peatón, tengo carné de conducir pero apenas lo uso (si alguien necesita puntos, yo se los vendo por un módico precio, que me sobran a porrillo) y Ann O’nadada es conductor. No es que sea conductor, es que necesita el coche para ir a trabajar porque la descripción exacta de su lugar de trabajo es “Donde Cristo dio las tres voces, a la derecha”. Esto hace que estemos teniendo algunos roces en nuestra búsqueda de piso recién inaugurada. Para mí los importante es que tenga metro en la puerta y que sea una línea directa al centro sin demasiadas paradas de por medio. Para él, que haya sitio para aparcar a cualquier hora, que las calles tengan dos hileras de coches y demás.

Hay otro problema. Yo estoy en una fase de salir mucho, un par de veces entre semana y el fin de semana también, así que lo deseable es que mi casa me pillase a mano para no tener que hacerme dos transbordos cada vez que vuelva del Ochoymedio, con las facultades físicas mermadas. Ann, que ahora mismo está en una fase abuelística, no tiene esa necesidad en absoluto.

Con estas premisas, nuestro campo de búsqueda se ha vuelto absurdo. Yo rechazo pisos en Diego de León y Legazpi, amparándome en la necesidad de que no estén allá en mataporculo, y él no para de decirme que nadie en España llega a su trabajo en diez o veinte minutos, y que me mentalice de que lo normal es tardar media hora, y que eso es ya incluso poco. Yo, por mi parte, me resisto a querer abandonarme a la muerte día sí, día también en un metro con destino Conde de Casal o Méndez Álvaro, por muchas comodidades que tengan las casas allí.

Así que así estamos. Para él, vivir en algún barrio del centro (Universidad, Justicia, Palacio, Cortes, Sol) está vetado y para mí están vetados los distritos más lejanos (Fuencarral, Arganzuela e incluso un poco Retiro y Chamartín). Por suerte los dos estamos intentando ser razonables y aunar las necesidades del peatón con las del conductor, a ver qué sucede. Seguiremos informando.

[Mood: drunk.gif Ayer Piscu nos llevó a ver una película que resultó ser tan chapa que creemos que lo hizo para que hiciésemos penitencia de nuestros pecados…]

[My iPod says: Burial – Ghost Hardware]


Se ve a la legua que sois unos pringaos

enero 9, 2008

Resulta que el sábado estuve en la fiesta de despedida de un amigo mío que se marcha a vivir a Berlín (que me da una pena que no os la podéis ni imaginar, porque entre otras muchas cosas es uno de los amigos a los que más quiero y un gran partner para el Ochoymedio), así que organizamos unos vinos y cañas para celebrarlo. Nada de despedidas, que además volverá en breves por unos temas y unas cosas que ya iríamos comentando. Total, que estábamos en El Naranja todos de risas y tal y viene un amigo mío (diferente) al que llamaremos E. porque me ha pedido por favor que suprima su nombre real de toda esta historia.

A lo que íbamos, que viene y me dice que le ha cogido una poquita de marihuana a su novio y que le apetece fumársela, pero que no puede porque no sabe liarse un porro. Yo no es que sepa liarme porros, pero en Bélgica, cuando me quedaba sin dinero, fumaba tabaco de liar, así que tengo certain skills en la materia. Le digo que sí y cogemos nuestras chaquetas para irnos a la calle.

Mientras caminamos hacia un rinconcito, bromeamos con la posibilidad de que nos pille la policía y después con lo bien que nos va a sentar el porro. “Yo no voy a tomar”, digo desde un principio. “¿Y eso? Venga, anda, dale un par de caladas”, me dice él. “No, no, no… me sienta fatal, me da mucha tos y no me gusta nada. Yo te lo hago y veo cómo te lo fumas”. Así que nos disponemos a hacer el porro, ya sabéis, as usual, como dos perroflautas más. Cuando voy por la mitad, aparece un coche de policía. “Oye, oye, la poli!” me dice E. Como somos novatos e inexpertos en la materia, nos ponemos nerviosos, yo escondo como puedo el porro y nos quedamos los dos mirando al coche de policía del palo “sí, estamos haciendo algo ilegal”. Como unos verdaderos tolais.

El coche de policía se para en plena calle. “¿Sabéis que está prohibido consumir en la vía pública?”. Yo hago un esfuerzo “No, no lo sabíamos”. “¿Qué más lleváis?”. “Nada”. “No me lo creo”, y aquí casi me entra la risa. Pues regístreme, señor agente, si soy niñomilagro, no puedo tomar drogas… ¡y ni siquiera me estaba liando este porro para mí!, pensé, aunque no llegué a decirlo. Pues el agente, ni corto ni perezoso, se baja del coche y me pide que me saque todo de los bolsillos.

Yo obedezco, que a la autoridad hay que tenerla contenta, mientras rememoro la cantidad de veces que me he pajeado viendo escenas de porno similares, en las que al final el detenido, el policía o ambos terminan sodomizados y disfrutando como perrillas. Esta escena tiene bastante menos erotismo y radicalmente menos gracia, que a mí ya me empiezan a temblar las piernas. Me saco todo de los bolsillos y el tío me registra cosa por cosa. “Si te encuentro algo, te voy a tener que denunciar”. Y yo a punto de decir “busca, busca, que si lo encuentras el primer sorprendido voy a ser yo”, pero mejor me callé, no vaya a ser. Estuve a un tris de contarle la historia tal y como era, tal y como os la estoy contando a vosotros, pero no me iba a creer porque tengo cara de drogota (en las discotecas siempre me piden de todo o me preguntan quién vende) así que me callé por segunda vez.

El poli me registra la cartera y el otro registra a E. Nos preguntan si hemos estado detenidos alguna vez (por favor, ¡si soy un ciudadano ejemplar!) y me informan de que si me denuncian, la multa puede ser de 300€. Hubiese sido divertido haber tenido que pagar 300€ por liarle un porro a un amigo, desde luego. Después de verificar que en mi cartera sólo hay tarjetas de crédito, un DNI electrónico de los nuevos, un carné de conducir, poco dinero y muchos tickets de los regalos de Navidad y quedarse mirando fijamente a mi móvil rosa como dándose cuenta por primera vez de la situación, empezamos con mi cuerpo. Bolsillos, paquete, torso, zapatos… El tío lo quiere ver todo, que no se cree que yo no sea un drogota. Guay, no tengo nada que esconder y todo lo que ha encontrado y que podría parecer droga es una pastilla de Fortasec perdida en mis bolsillos (?).

Los tipos terminan de registrarnos y se quedan un poco con cara de “vaya rollo, hemos perdido un tiempo precioso”. En esto que veo que Kurai ha presenciado toda la escena porque he quedado hace cinco minutos con él, así que le hago señas con la cabeza para que entre al bar, que ya si eso me reuniría con él. Él pone cara de “no entiendo nada” y se marcha. Cuando le conté la historia, más adelante, las carcajadas fueron monumentales. Bueno, que ya acabamos: al final los maderos deciden dejarnos ir sin multa ni nada, porque… ¿qué es lo que se ve a la legua? Pues que somos unos pringaos, está clarísimo.

Definitivamente, me pregunto si la policía no tendría nada mejor que hacer que registrar a dos tolais que se están haciendo un porro. Porque vaya cantidad de tiempo perdido, amiguitos. Así que ya sabéis, queridos niños: si queréis fumar algo ilegal, que sea en vuestra santa casa.

[Mood: embarrased1.gif Hasta el **** de mi jefa]
[My iPod says: Triángulo de Amor Bizarro en bucle, para el concierto del viernes]


Ay, qué malo estoy

enero 8, 2008

Pues sí, resulta que al final resultó que los Reyes Magos son magos de verdad y me cayó una Wii como la copa de un pino. Ay, qué contento estoy, qué alegría y qué guay. No os imagináis cómo tengo el cuerpo de dolorido de pegar batazos y raquetazos. Ayer estaba hecho una pena, pero es que hoy estoy peor todavía… Y es que el día 6, Ann y yo nos terminamos acostando a las 4 de la mañana, con la tontería de fabricar Miis para todos nuestros amigos.

Ahora lo que necesito es proveer a mi consola de Wiimotes, que por lo visto son tan difíciles de conseguir como la consola. Sin embargo, y por suerte, este regalo va a ayudarme a pasar la cuesta de enero con más tranquilidad, que ahora si me quedo en casa un viernes, podré viciarme al Super Mario Galaxy (qué bueno es, joder, ¡¡¡me encanta ir de planeta en planeta!!!) en lugar de tragarme programas chachos de la tele.

Así que nada, los que seáis poseedores de una Wii, contactad conmigo por mail, que así nos podemos hacer amigos y sacar a nuestros Miis a pasear juntos…

Y mañana, una entrada bomba, que se llamará “Se ve a la legua que sois unos pringaos” en la que relataré unos sucesos que acontecieron el viernes. Toma cliffhanger. Ni en Supermodelo.

[Mood: bouncy.gif Trabajando… aunque yo lo que quiero es irme a casa a jugar a la Wii. No te jode…]
[My iPod says: Spunky – No te puedo olvidar]


Queridos Reyes Magos…

enero 4, 2008

Siguiendo los pasos de Kaperucito, voy a hacer lo mismo… Queridos Reyes Magos, espero estar todavía a tiempo. Sé que está agotada en todos lados, pero… ¿vosotros no sois magos? Por lo menos un cheque regalo, o un buen puesto en una lista de espera para cuando lleguen nuevas remesas.

Por favooooooooorrrr…

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