Stop making a fool out of me

marzo 5, 2008

Parece que mi dramacuinismo empieza a disolverse, cosa que no está mal, habida cuenta de que no puedes pasar lamentándote media vida, porque es un puto rollo. El empujón de alegría me lo ha dado esta mañana un simpático conductor que ha intentado atropellarme esta mañana mientras yo caminaba por la calzada… porque la acera estaba cortada. Ha pasado rozándome con su coche y golpeándome con su retrovisor. Qué pena no haberle dado una hostia al retrovisor y habérselo roto. Qué mal me caen los conductores, qué poco respeto tienen por el peatón. ¿Qué se supone que tenía que haber hecho? ¿Volar?

La gente está fatal por las mañanas, y yo el primero. No vamos a negar la evidencia, pero es verdad. El lunes, por ejemplo, casi me tengo que pegar con unas gentes en el metro, que se negaban a hacer espacio para que el resto pudiésemos entrar. Nunca he entendido esa obsesión madrileña por ponerse en mitad de la puerta y agarrarse de manos y piernas a ella, teniendo el pasillo libre por completo. Parece que se fueran a bajar en la siguiente pero no, van a salir hasta después que tú. Es increíble. Todo el vagón vacío, y cuando pretendes entrar por la puerta, ¡zas! en toda la boca. No hay forma humana de entrar, porque una muralla humana de un tamaño descomunal te lo impide. Y claro, o te lanzas contra ella e intentas abrirte paso o se te queda cara de croqueta y esperas hasta el siguiente, donde te va a pasar lo mismo.

Yo el lunes iba calentito por lo que ya sabéis, así que solté mientras subía: os podíais meter un poco en el pasillito, que tenemos que llegar todos al trabajo. Y una señora, ni corta ni perezosa me dijo pues métete tú. Dicho y hecho. Obvio comentar que esa misma señora se quejó por mis formas, pero a mí plin. Yo subo el volumen del iPod y que relate cuando quiera. Luego dicen que los jóvenes no nos enteramos de nada porque estamos todo el día con nuestras maquinitas de iPod y los auriculares. Con gente así ¿quién quiere enterarse de lo que dicen?

[Mood: gloomy.gif Estoy mejor, pero todavía no voy a tirar cohetes]
[My iPod says: Mark Ronson feat. Amy Bodega Winehouse – Valerie]

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Abstemia primaveral

marzo 3, 2008

Sí, ya sé que es astenia -ya sabéis que yo de abstemio poco-, pero había que quitarle hierro al asunto de alguna manera, ¿no? El caso es que el motivo de mi comeback-no comeback no es otro que me ha entrado la depre primaveral. A mí, persona contenta y feliz por naturaleza que, como dice Piscu, necesita un drama al año para por lo menos ser feliz y estar a la altura de los demás. “Y si no lo encuentras, te lo creas tú mismo, te da igual”. Pues mira, puede que tenga razón. En el fondo tengo pocos motivos para ser infeliz, no nos vamos a engañar. Tengo trabajo –de lo mío, que es si cabe más complicado–; tengo amigos que me quieren y me apoyan en todas mis locuras –que eso también es complicado– a los que yo también quiero con locura y con los que me divierto muchísimo; no tengo que preocuparme de cazar, porque puedo hacer la compra en el supermercado y vivo en una casa preciosa, con una ducha de hidromasaje (un poco timo, pero de hidromasaje al fin y al cabo) y una cocina de muebles granates y electrodomésticos en acero. Supuestamente todo lo que hace falta para ser feliz, Wii incluida.

Pero muchas veces, el ahogamiento, la ansiedad y el temor se instalan en tu vida. Muchos cambios juntos, algunos muy gordos, muy rápido. Nuevo trabajo, nueva casa, nuevo horario. Trabaja hasta las 19.30 y cuando salgas, si te quedan ganas, ve a hacer la compra, friega o limpia los platos. Se hace evidente que necesitamos un asistente en casa, o eso o me muero, porque no hay nada que me horrorice más que llegar derrengado a casa y ponerme con el mocho. Encima se acerca mi época del año más odiada, la primavera. Me da igual que los días sean más largos, que haga calor y que nos podamos despojar del abrigo. Este año no he tenido suficientes días lluviosos en los que sentarme frente a la ventana y ver cómo se moja la gente que anda por la calle, mientras yo estoy calentito en mi casa. Este año no he tenido válvulas de escape suficientes, que me permitan relajarme y empezar esta nueva temporada con ganas.

Ahora estoy intentando volver a hacer las paces conmigo mismo y con todo lo que me rodea. Normalmente estas cosas me llevan unos días, en torno a una semana. Es estresante, porque me tengo que despojar de algunas cosas y agenciarme otras, pero es lo que hay. Ya veremos cuál es el parte de víctimas. Que mientras no sea yo mismo, todo habrá ido bien. O no.

[Mood: angry.gif Pues eso.]
[My iPod says: Hallelujah – Rufus Wainwright]


Farala is back

febrero 22, 2008

¿Qué he estado haciendo durante todo este tiempo? Pues más o menos, lo mismo que Enjuto:

Pero esta tarde se acabó el horror y por fin nos han instalado INTERNEEEEEEEEEEEEEET. A partir de la semana que viene, Farala y Pero qué público más tonto tengo: más y mejor.


Politeness

febrero 11, 2008

Todavía no tengo Internet en casa, así que no puedo actualizar desde allí. Me tendré que conformar con lo poco que vaya a poder escribir en el trabajo, así un poco por la mañana. Que por cierto, me he caído de camino al curro en las escaleras del metro y me he hecho un daño en el cuello que te cagas. Soy más torpe que cualquier otra persona que haya conocido nunca.

El viaje a Barna y la fiesta de Jenesaispop, de la que imagino pronto habrá crónica en el blog, fueron muy bien. Nos hemos divertido muchísimo y hemos disfrutado mucho del acontecimiento, la verdad, que fue mucho mejor de lo que nos esperábamos. Yo reconozco que me pasé todo el día francamente nervioso, pero bueno, la verdad es que al final nos quedó estupendamente y fue un placer volver a ver a algunos que ya habían venido a la del año pasado y a otros nuevos, que conocimos por primera vez. Ay, qué guay y qué Síndrome de Estocolmo ahora…

Eso sí, tengo una pequeña crítica a la ciudad de Barcelona, que como concepto me encanta. En particular, a su aeropuerto, que me parece que cada día funciona peor. El último día, cuando con toda la resaca de la fiesta, nos volvíamos para los madriles, sufrimos en nuestras carnes lo que sin duda podría haber sido el aeropuerto de Boswana, en lugar del de Barcelona. Tres mostradores abiertos para unas filas de más de cien personas y unas máquinas de auto check-in que funcionaban cuando les salía de la pepitilla. A nosotros no nos funcionó por motivos que desconocemos, así que como Rul estaba ya en la cola guardándonos el sitio, para allá que nos fuimos Angèle y yo. Lo típico, vamos. Encima teníamos el mismo localizador, así que ya me dirás tú.

Pues resulta que después de que a uno que estaba dos personas por delante de nosotros le robasen TODO el equipaje de mano mientras facturaba en el mostrador, vino un británico a montarnos el pollo. Toda su obsesión era que nos habíamos colado de mala manera y que nos fuésemos para atrás. Nosotros le explicamos que habíamos llegado un poco más tarde por unos temas y unas cosas que no vienen a cuento y que habíamos intentado hacerlo en una máquina, que la máquina daba error, y que nuestro vuelo se cerraba en escasos veinte minutos, así que teníamos un poco de prisa. Que los tres teníamos el mismo localizador y que nuestro paso por el mostrador iba a ser visto y no visto porque ni llevábamos maletas a facturar. Pues nada, el británico seguía emperrado en su perfecto inglés en que nos fuéramos para atrás.

A mí se me hincharon los huevos y solté un taco en inglés (fucking hell, ya ves tú) pero sin insultar a nadie. El tío me dijo que ya si que yo no pasaba delante de ningún modo, mientras sus amigos feos le jaleaban. Ahí nos dimos cuenta de que la cosa iba más allá: no sólo quería que nos fuéramos hacía atrás, ¡¡¡quería pegarse con alguien!!! Se notaba perfectamente en su forma agresiva de hablar, de moverse y de insultarnos, porque allí ya sí que empezó la debacle de los insultos: estúpido, cobarde, maleducado, gilipollas, patatín, patatán. Yo pasaba y no paraba de decir “it’s worthless to argue with you”. Ya cuando me dijeron “your parents should be proud of you” me di la vuelta y dije “yes, they’re very proud, thank you”. No sé, era todo como un despropósito muy grande, no entendíamos nada. Al final, cuando ya nos tocó, mientras seguía insultándonos por detrás (no se cansaba el tío, ¡menuda chapa!), se acercó por detrás y me agarró del brazo mientras agarraba mi maleta, intentándome sacar de la fila. Ahí ya sí que le dije que ni se ocurriera tocar mis cosas y mucho menos a mí, pero como no hice amago de pegarme con nadie (por favor, que con lo enclenque que era, si le doy un sopapo lo tumbo) porque pasaba mil de montarla y porque además no me sale ser así, pues el tío se quedó ahí frustradísimo y todo, mientras tardábamos escasos cinco minutos en sacar nuestras tarjetas de embarque.

Así que cuando llegamos a la puerta cincuenta, sin ningún correcaminos de por medio (¡no lo entiendo, si está a tomar por culo!), se lo dije a Rul y a Angèle: avión al Prat, nunca más. A partir de ahora, AVE. Eso si algún día llega a Barcelona, claro.

[Mood: drunk.gif Ayer me tiré toda la tarde en el sofá, muerto…]

[My iPod says: Pues no estoy escuchando nada, la verdad…]


In the middle of the chaos

febrero 7, 2008

Bueno, pues ya he vuelto. O mejor será decir que he vuelto a medias. Y es que entre el cambio de trabajo, de casa, la mudanza, mover muebles de un sitio a otro, instalarse, deshacer cajas, dar de baja el agua, el gas, el teléfono, la luz; dar de alta el gas, el agua, el teléfono y la luz de nuevo y todas esas mierdas que tienes que hacer cuando te mudas estoy liadísimo. Amén de limpiar, desmontar todo tipo de gilipolleces y darte cuenta de cuánta mierda tenías acumulada en casa por todos lados. Qué horror.

Sin embargo, la casa vieja ya está pulida y como nueva, más o menos tres veces más limpia de lo que nos la dejaron. La señora no ha visto la campana extractora más limpia ni el día que se la pusieron. Ahora queda ver si tiene a bien devolvernos la fianza o prefiere no, que todo puede ser. A la nueva casa, que empezaremos a llamar desde ya Gayerpalace en lugar de Gayerville -por lo bien y bonita que está, fundamentalmente- nos mudamos el sábado pasado, y hemos hecho todo en un tiempo récord. Desgraciadamente, y como no podía ser de otra manera, todavía nos quedan cajas por deshacer. Es ley de vida.

Por lo demás, el lunes tenía ganas de pegarme un tiro, porque ha sido una semana de cambios un poco radicales, y todas estas cosas son difíciles de asumir. Por un lado, tenemos el tema del cambio de trabajo, donde siempre me pasa lo mismo, que al final, tardas un poco en acostumbrarte y en sentirte cómodo, así que las relaciones con la mayoría de la gente suelen ser un poco raras al principio. De todos modos, parece que ya me estoy adaptando porque -quién lo iba a decir- ¡echo de menos a mis antiguos compañeros! Aquí la gente es muy maja y todo el mundo me trata muy bien. Además tengo un becario muy simpático y muy gracioso, así que estoy contentísimo.

Por lo demás, estoy agotado y deseando que se acabe esta semana. Lo primero, para ver si de una vez consigo colocar todo en casa en su sitio, y llegar a casa la semana que viene desde el trabajo y poder DESCANSAR y poder también NO HACER NADA. Que salir del curro y cargar muebles en una furgoneta, transportar cosas, limpiar en plan a lo bestia o colocar libros, cedés y poner lavadoras de ropa sucia como un loco, no es nada interesante ni gratificante. Pero también quiero estar por fin a gusto en mi casa, sin tener que dar patadas a las cajas o a las cosas que hay por medio para abrirme paso. De hecho, me gustaría encontrar de una vez algunas cosas que no hay forma, que están perdidas por ahí o que no veo por ningún lado, sepultadas en mitad de la vorágine de la mudanza…

Y sobre todo, tengo ganas de que llegue el fin de semana por un motivo muy concreto:

¡¡¡Hola Barcelona!!!

jenesaispop-flyer-bcn.jpg

[Mood: drunk.gif A.F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.E.X.H.A.U.S.T.E.D.]

[My iPod says: Robyn – With every heartbeat]


We’re moving (again)

enero 29, 2008

Ayer por fin vimos un digno sucesor de Gáyerville, que nos ha costado horrores encontrar algo medio decente. Esta casa, por suerte, es la típica que te encuentras cuando crees que todo ya está perdido, que has visto una perfecta y te la han levantado y ya todo te va a parecer infame. Pues no, justo cuando crees que terminarás con la Thermomix bajo un puente, encuentras una cocina con muebles granates y electrodomésticos de acero y un baño negro de pizarra y madera con columna de hidromasaje. Esa típica casa que dices “¿He mirado bien el precio de este piso? ¿Le faltará un cero al precio que sale en el anuncio?” Pues ni lo uno, ni lo otro. Resulta que tienes suerte, y que además el dueño decide dártelo a ti. Así que nada, Ann y yo ya tenemos nueva casa a partir de febrero. El barrio es un poco peor, cambiamos señoronas con pelo ahuecado y abrigo de pieles por yonquis e inmigrantes, pero estamos muy contentos. Sobre todo yo, que odiaba profundamente a la calaña de mi barrio y sus manifestaciones del Foro de la Familia. Prefiero este mil veces, y además no tengo un Pull & Bear en el que gastarme las panojas en la puerta de casa. Eso que me ahorraré.

Además, está la cosa del surtido del barrio. Lo de tener un Mercadona, un Ahorramás y un Lidl a escasos metros de casa, ni se paga con dinero ni se arregla con otra cosa, porque la compra la tienes que hacer igual vivas en Malasaña o en Pueblo Nuevo (que no es el caso, estamos bastante más cerca del centro, por no decir en el mismo centro, claro).

Así que estamos muy contentos. Deseando tener las llaves el viernes para empezar a mover cajas y cosas, que eso sí que me horroriza a muerte… Mudanza otra vez… ¡¡¡No por favor!!! ¿Voluntarios?

[Mood: silly1.gif ¡¡¡Por fin!!!]

[My iPod says: Hercules & Love Affair – Blind]


Guerra de sexos

enero 24, 2008

Hoy en el metro había una mujer maquillándose. Que digo yo que cómo se atreve, porque con el traqueteo del tren y todo, mira a ver si no se le va a escapar el mango del rímel, se le va a meter en el ojo y tenemos una desgracia. O eso o el eye-liner, que siempre me ha parecido un poco como un instrumento de tortura con el que sacarte un ojo (junto con las pinzas esas de rizarse las pestañas, ¡qué horror!) que como un elemento de maquillaje.

Bueno, que me pierdo. Me he quedado embobadísimo mirando a la mujer esta ahí pintarrajearse toda la cara, y por primera vez en la vida he dado las gracias al cielo por ser hombre. Que me pongo yo en la tesitura de tener que pintarme como una puerta barnizada mañana tras mañana, y me tendría que levantar a las cinco de la madrugada. ¿Tan horrible es que las chicas vayan au naturel (es decir, con la cara lavada) al trabajo? Yo es lo que veo más cómodo, en serio. No conozco ninguna razón por la que una mujer tenga que ir más arreglada que un hombre, que yo hoy por ejemplo llevo unas barbas de una semana que se van a quedar tal cual hasta mañana por la noche que salga y me afeite otra vez.

Pero que nadie se tome mi barberío (por llamarlo de alguna manera, que tengo cuatro pelos y muy mal puestos) como dejadez en mi higiene personal, nada más lejos de la realidad. Yo vengo muy limpito y recién duchadito al trabajo. Pero es que… ¿en serio a alguien le apetece pasarse la Pulsonic (sí, soy un afortunado, los de Braun me hacen regalos como este) a primera hora de la mañana, con la legaña todavía en el ojo? Yo, desde luego, en lo último que pienso es en eso. ¿Y qué es lo primero en lo que pienso? En lo que (casi) todos los tíos: en cómo bajar la erección matutina sin recurrir a lo obvio. Puta testosterona.

[Mood: gloomy.gif Por favor, necesito el fin de semana ya de ya…]
[My iPod says: Familjen – Det snurrar i min skalle]