Más muerto que vivo

marzo 28, 2008

¿Qué os parece que en lugar de un blog diario tenga un blog semanal? ¿Y que en lugar de semanal sea quincenal?

Lo siento mucho, ya sé que esto está más muerto que vivo, pero llevo un par de meses un poco con agobio. El cambio de trabajo me ha reportado bastantes más tareas y cosas que hacer, así que al final del día me da por dedicarme a otros temas y otras cosas (entre ellas a mis colaboraciones, que tienen que estar puntuales, pero también a jugar con la Wii -qué enganche el Mario Galaxy y cómo se pone de difícil el muy cabrón-, a follar y a estar con mis amigos, que son los únicos que me entienden en las neuras que me acechan últimamente).

Si llevo bastantes días sin publicar es, en parte por dejadez, y en parte porque me he pasado tres días en Lisboa, en una convención que había que preparar, y un poco agobiado. Pero ya está hecho. Ahora he aprendido que estas cosas son -y perdonad por el símil escatológico- como tres días de estreñimiento. Luego cuando lo sueltas todo, te quedas como un señor. Eso sí, no me libro de lo que parece va a ser mi sino en mi vida laboral: los jefes peculiares y un poco idos de la chaveta, que si les caes en gracia, fenomenal. Yo, con mi gracejo natural, mi savoir faire y mis historias, me llevo de calle a la mayor parte de la gente. Vamos a reconocerme eso, por lo menos. Por cierto que no, no tuve un viaje tan “agradable” como mi última incursión en Lisboa… en parte por la carencia de material con el que poder mantener el tipo de relaciones institucionales que se cuentan aquí (1, 2, 3 y 4).

En el terreno personal, la cosa no ha ido a mejor. He tenido una Semana Santa dura, llena de desavenencias y de desgana que daba como única solución o la eutanasia o la extinción. Yo he optado por la eutanasia, pero haciendo una enorme revisión de mi vida sentimental y dándome cuenta de que tengo que dejar de echarle la culpa a los demás. Probablemente también falle yo en algún aspecto, o probablemente sea yo el problema, y eso es algo que no puedo obviar. Ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Ni yo estoy acertado siempre (de esto me he dado cuenta demasiado tarde muchas veces), ni los demás están equivocados en sus planteamientos. Así que toca período de relax, de evaluación y -por qué no- de despiporre. De hecho, iko me dio un muy buen consejo el otro día que intentaré seguir: que mire más por mí. No se puede complacer siempre a todo el mundo, o de lo contrario corres el riesgo de volverte completamente gilipollas. It’s a living.

Así que nada, por una vez y sin que sirva de precedente, voy a darle la razón a Showarmi. Un día cantas ‘Me he perdido’ y al tiempo estás enganchado a ‘No lloro por ti’. E incluso lo canturreas y te sientes muy identificado. Y no, no lloro por ti. Lloro por las hojas que se caen en el otoño… ni las miras al pisarlas. Qué pena, qué abandono.

[Mood: bouncy.gif Intentando mantenerme despierto, que tengo un sueño]
[My iPod says: El Vegas y la Rosenvinge – No lloro por ti]


Me he perdido

diciembre 3, 2007

Llevo todo el fin de semana enganchadísimo a ‘Me he perdido’, de Nacho Vegas y Christina Rosenvinge. En realidad, en mi intento desesperado de ponerme al día para las listas de fin de año, me he visto obligado a ponerme a escuchar música como un loco, y éste era uno de los objetivos de este año, que ya tocaba. Sorprendentemente, ha resultado ser un discazo que me encanta, sobre todo la canción que menciono al principio.

Quizá esta misma canción, hace un mes / mes y medio no la hubiese comprendido de la manera en que la comprendo ahora. Quizá ni siquiera hubiese comprendido el disco al completo del modo en que lo comprendo ahora. Hoy, sin embargo, se me hace… me atrevería a decir que dolorosa. Por primera vez en mi vida, me encuentro en el lugar en el que se han encontrado muchos tíos conmigo. Y claro, estoy más perdido que yo que sé. Hasta ahora, la gente siempre se había enamorado (bueno, coged esto con pinzas, que es una forma de hablar) de mí primero, y yo sólo tenía que dejarme llevar. Era maravilloso, porque yo era el que decidía qué, cuándo, cómo y por qué, manejaba todo a mi antojo y no quedaba en mí ni un ápice de inseguridad. Ahora me doy cuenta de que a veces actué con despotismo, incluso me equivoqué en cientos de ocasiones, pero sé que no lo hice conscientemente, son cosas que pasan, las relaciones son así de difíciles.

Ahora sin embargo, me veo en el puesto del otro, y flipo con lo angustioso que es y lo extraordinariamente mal que se pasa. Me atrevería a decir que no hay absolutamente nada tan angustioso como esta situación, ni como esta sensación de vacío, de inseguridad. Ahora mismo acabo de descubrir que soy vulnerable, que puedo estar a merced de alguien y que incluso, en cosas en las que te has prometido no ceder nunca, te doblegas y sometes a la decisión del otro como si fueras una fina lámina del metal más dúctil del mundo. La psicología humana es entretenida y compleja, desde luego.

Sin embargo, pese a todo lo angustioso de la situación, pese a lo mal que lo estoy llegando a pasar, todo me parece merecer la pena. Y lo que es más, acabo de ponerme en la situación que han sufrido tantas personas conmigo, ahora lo entiendo. Ahora sé lo complicado y lo jodido que es. Ahora entiendo que muchas veces me porté mal (nunca deliberadamente, eso tengo que reconocerlo) y que hay veces en las que te sientes ciertamente cegado por todo, que pierdes la capacidad de razonar, e incluso la de entender cosas tan sencillas como que dos y dos suman cuatro.

¿Y qué me queda? Pues esperar a ver qué pasa. Y rezar para que salga bien. Y en el caso de que salga mal… para que la hostia no sea muy gorda.

[Mood: bouncy.gif Intentando tomármelo todo con un poco más de filosofía… y ser menos drama-queen]
[My iPod says: Nacho Vegas & Christina Rosenvinge – Me he perdido]


Ash Wednesday

noviembre 28, 2007

Ayer en cuanto llegué del trabajo me puse a planchar. Ya sé que no suena muy emocionante, y es que de hecho no lo es, aunque me atrevo a decir sin miedo al escarnio público que me encanta planchar y que es una tarea doméstica que me da exactamente cero pereza hacer y que de hecho me relaja un montón. Hombres solteros del mundo: soy vuestra pareja perfecta, porque encima plancho requetebién, y Ann puede certificarlo.

Bueno, a lo que estábamos. Que yo, mientras planchaba, pensaba que qué bonito sería que llegase mi novio del trabajo a abrazarme y darme besitos en el cuello, mientras suena Elvis Perkins por ahí detrás. Y en ese mismo momento me vinieron a la cabeza cientos de frases, perpetradas por numerosas personas, que me aturdieron. No es la primera vez que oigo a muchos activistas gays (otros opinan lo contrario) que para qué vamos a copiar patrones desgastados y antiguos de las parejas heterosexuales. Que eso de la monogamia es una tontería, que no le funciona a nadie, y así una ristra de declaraciones que todos conocemos.

Pues no sé, seré un antiguo, excesivamente joven o lo que sea… pero yo sigo creyendo en estas tontadas.

Toma post azucarado y lleno de almíbar por toda la tela. Esto es para compensar que ayer me metieron al cine a ver [·REC] y casi me tengo que salir del puritito miedo que estaba pasando.

[Mood: drunk.gif Ay, he dormido poquísimo con la tontería del cine…]

[My iPod says: Elvis Perkins – Ash Wednesday]


The Comeback

noviembre 26, 2007

Todavía estoy temblando porque se acaba de meter un pobre en la oficina a pedirnos dinero y he tenido que echarle con todo mi arte. Menos mal que soy un tipo alto y que cuando quiero tengo cara de borrico, que si no… Así que nada, me he puesto todo lo machote que he podido y le he dicho “venga, lárgate” un par de veces. Hasta que he visto que el tío pretendía entrar todavía más y le he tenido que agarrar del brazo con fuerza y decirle “venga, anda, vete antes de que llame a la policía”. Es lo que tiene trabajar en una oficina a pie de calle en la que la puerta tiene que estar abierta casi todo el tiempo y que está en el centro de Madrid, que de vez en cuando pasan cosas como esta. Menos mal que él era bajito y yo estoy bien crecido, que la altura siempre impone.

Por fin me he decidido a volver a escribir algo por aquí después de unas semanas de asueto. Es que entre el trabajo y un par de noticias que no me esperaba y que han sido bastante sorprendentes, al final la semana pasada estaba hecho un trapo. Encima, me pasaba como al niño de Love Actually -sí estuvimos viéndola ayer porque es caspa pero mola- cuando dice “Ah pero, ¿hay algo peor que la angustia total de estar enamorado?”. Pues no, no voy a decir que esté enamorado pero… ¿hay algo peor que la angustia de que te guste alguien y ese alguien no te haga ni caso? Pues no. Por suerte esto parece que ha ido cambiando un poco con los días y tal. Y ahora la cosa creo que va mejor, aunque tampoco me voy a arriesgar a decir nada porque luego estas historias se joden a la mínima que lo ves un poco tal.

Sin embargo, tengo que reconocer que el fin de semana ha mejorado por momentos. La cosa empezó el jueves en el estreno en cines de ‘White Diamond’, el documental de Kylie Minogue sobre cómo se recuperó del cáncer y volvió al mundo de la música, que fuimos a ver con Piscu, que es refán. El documental fue un poco rollazo, pero nos reímos mucho porque la enana australiana es una payasa. Después nos fuimos con Lesbos a la fiesta que organiza los jueves y fue fastuoso comprobar cómo se cortejan los heterosexuales adolescentes, que también tienen mucho arte.

El viernes tenía que ir a lo de la revisión del Niño-milagrismo, que me dijo el médico que de momento todo fenomenal y que ya veríamos el año que viene. Todos los años igual, con un estrés horrible. Por la noche íbamos a hacer pre-warming a la casa de Piscu y mientras decidíamos quién iba a comprar la cena y quién compraba los hielos, empezamos a recibir llamadas: Ann estaba en Identity. Ni nosotros lo sabíamos porque resulta que no nos avisan. Mi programa, por lo que creemos, saldrá el viernes que viene o el siguiente… pero no os puedo asegurar nada. Con la emoción de verlo y tal, salimos a celebrarlo y la verdad es que nos lo pasamos fenomenal con la juerga. Tan fenomenal que me costó todo el sábado recuperarme de nuevo y palmé todo el día durmiendo. Por suerte el plan del sábado por la noche era sencillo y no era de desfasar, así que me vino fenomenal para no terminar el domingo con resacón y fatal con aquello de volver al trabajo el lunes.

Porque en serio, lo de mi trabajo ya no tiene nombre. And I mean it. Pero de eso sí que no puedo contar nada…

[Mood: silly1.gif Welcome back, ¿no?]

[My iPod says: Radiohead – Skull (y sin embargo, sigo escuchando todo tipo de canciones tristonas…)]


Los plomos

octubre 30, 2007

Ayer no pude actualizar, porque mientras me dedicaba a lo propio, oímos dos pequeñas explosiones y resulta que se habían fundido los plomos de la oficina. Talcomoloestáisoyendo. Y claro, con la confusión y no sé qué, no pude hacer nada, porque encima nos quedamos sin Internet. Por suerte ya está todo arreglado, que estábamos todos en un sinvivir pensando que nuestro trabajo de un mes se habría perdido en los confines de la memoria de nuestros servidores. Coincidió que por la mañana tenía una presentación bastante lejos además, así que cuando llegué y estaba todo solucionado, pues era ya muy tarde para ponerse con las cosas estas de la blogosfera.

En la presentación me agasajaron sobornaron con un bonito teléfono móvil, que me hizo mucha ilusión cuando lo vi porque el que tenía hasta ahora me horrorizaba a muerte. Iba yo súper encantado hasta que lo abro y descubro que es precioso, sí, pero de un rosa metalizado de mujerón que te cagas. Aun así, mira, me da igual. Soy capaz de soportar el escarnio y todo en la calle por tal de deshacerme de ese armatoste que tenía.

El fin de semana ha estado bien. Como Piscu se marchaba en viaje de trabajo a San Francis(co) y Los Angeles, el viernes nos quedamos en casa, intentando permanecer despiertos hasta las cuatro para que él se marchase y pudiese dormir todo el vuelo. Desgraciadamente somos muy malos amigos porque yo yo me quedé sobado a las 2 (aunque luego me desperté y me volví a dormir a las 3.30) y Ann se quedó frito a las 3. El único que aguantó con un par fue Piscu, que a las 4 se duchó, se preparó y se despidió de nosotros en plan “oye, gracias por mantenerme despierto y no dormiros, eh? Qué capacidad de autocontrol tenéis…” y claro nos entró la risa. Nos entró la risa pero poca, que según se piró nos fuimos cada uno a nuestra cama.

El sábado me levanté a las mil, llamada de Supervago mediante. Durante 20 minutos estuvo contándome su fascinante noche, a la que yo no podía dejar de dar crédito y que me incumbía bastante. Y hasta aquí puedo leer. Quedamos para el concierto de por la noche en el Low (Lo-fi-fnk, comentado aquí) y yo me tiré todo el día perreando en el sofá, tapado con una manta y preparando la sesión de mañana con Ann, que todavía no tenemos flyer ni nada, somos lo peor. El concierto de Lo-fi-fnk mal, así que me largué en cuanto acabó. En el autobús de vuelta a casa ligué con un tío, pero no me di cuenta muy bien porque creía que se sonreía por otra cosa (un tío gordo enorme que estaba sobado y roncaba como un búfalo) y no porque me estaba invitando amigablemente a bajarme con él. Me di cuenta solo cuando se bajó, justo una parada antes que yo, o sea que nada, para casa y a dormir, que me hacía falta.

El domingo hice lo típico de vida familiar y por la tarde fui al cine con Kurai a ver la nueva de Frank Oz, que está fenomenal y nos reímos muchísimo. Después de la sesión, empezamos con lo típico “Jo, qué cansancio y encima mañana hay que currar”. “Jo, sí que es verdad, yo creo que me voy a casa…”. “¿Y si nos tomamos una cervecita?”. “Venga, vale”. Y al final nos dieron las doce y media todavía por ahí de pingo un domingo, qué vergüenza.

Os preguntaréis que hago aquí en el trabajo que no estoy con Ann en Identity. Pues bien, es que me llamaron el viernes mí también para ir de suplente, el día siete, así que así están las cosas. Ya os iré contando más… De momento, deseadle suerte hoy a Ann, que esta tarde igual vuelve a casa siendo inmensamente rico.

[Mood: gloomy.gif Jo, me acaban de llamar para un viaje y no voy a poder ir porque tengo cosas inaplazables que hacer. Qué mierda]
[My iPod says: REM – Shiny happy people]


Good Morning Baltimore

octubre 8, 2007

Si me descuido hoy no actualizo. Y es que resulta que estoy enganchado al teléfono gestionándome las pruebas del niñomilagrismo, que me tocan ya. Sin embargo, en La Paz han decidido estar permanentemente de obras (ya estaban el año pasado, y el anterior, y el anterior…) y me han dado cita para enero porque hasta entonces no me pueden hacer un par de placas de rayos X. Me parece un poco fuerte. Lo que pasa es que después de gestionarme cuatro pruebas con un torno vía telefónica, me dice la tía, “bueno, esta última sólo se puede citar en ventanilla, así que diríjase a La Paz una mañana, piérdala entera y pídala”. A mí se me ha quedado cara de besugo y he intentado protestar, pero 24 años después sé que no merece la pena y que más te vale agachar la cabeza y rebuznar que sí, que vale y que lo harás. Así que nada, esta tarde o mañana me planto las Chirucas, me cojo la cantimplora y me voy para Begoña, que es un nombre fastuoso para una estación de metro. Bien pensado, lo haré mañana, que de paso me llevo la Nintendo DS, que si no qué rollo.

Porque ahora que ya le hemos dado a Piscu su regalo, ya puedo decirlo: me he comprado un loader para la DS y estoy ciego con los videojuegos, más que nunca. El Super Mario 64, el New Supermario Bros, el Meteos y sobre todo el Trauma Center que es LO MÁS. No, en serio, vaya manera de apretar nalgas operando pacientes, aneurismas y problemas de todo tipo, cómo mola.

El fin de semana no ha podido ir mejor. Como bien predije, el viernes estuvimos viendo a Lois Casino, que estuvo fenomenal, guapísima -no es porque sea amiga, eh? que lo dice todo el mundo…- y después pincharon las Gavilanas, un par de problemas mediante porque la mesa del Barbarella -ella -ella -eh -eh es una basura y se desconecta sola. Bailamos mucho y a las 4 nos fuimos para casa Patata, Ann, Piscu, Juice, Angèle y yo en un autobús repletito de gentes que nos apretaban muchísimo. A veces odio profundamente el transporte público.

Como el sábado se levantó muy buen día, me llamó mi hermana porque habían bajado al Retiro con el bebé. Quedamos a comer y a pasear un ratico, y nos lo pasamos fenomenal. Ann echó a Piscu de casa prontito, porque teníamos que preparar su juego de cumpleaños: el Piscudentity, que es un Identity Home Edition en toda regla. Nos había costado mucho prepararlo (casi un mes y medio) y la verdad es que salió fenomenal. Fue magnífico ver cómo Piscu iba acertando las identidades verdaderas de cada uno pero que nadie sabía. Yo me divertí como un mono conduciendo el juego y grabándole continuamente y creo que al final todos nos lo pasamos fenomenal.

Después del Piscudentity fuimos a hacer honor al slogan que Piscu había puesto a la fiesta: Vive la magia de la ludopatía, y nos encaminamos al bingo. Yo es la segunda vez que pisaba un antro semejante, pero qué divertido es. Cómo mola escudriñar las mesas y ver cómo la gente esta viciadísima y no disfruta nada y cómo mola llegar 20 personas jóvenes al local y prepararla. No digo que nos dedicásemos a armar bulla, que no, pero sí a aplaudir cada vez que uno de los nuestros cantaba un bingo o una línea, que fue bastante a menudo. La más agraciada fue la señora Caniche, que cantó dos veces bingo. Yo, pese a que me envicio a todo un montón (tendríais que ver cómo estoy de ciego con la DS), no tengo ningún tipo de riesgo de engancharme a esto, porque no gané ni un céntimo de euro, así que me reportó pocas satisfacciones. La vez anterior tampoco gané nada, así que estoy muy poco a favor de volver. Después fuimos al Elástico, donde la música fue una mier-da, pero vi a muchas personas conocidas y otras desconocidas o medio desconocidas. También estaba por allí Raquel de SuperPomelo 2007, con quien Kaperucito y yo ya tenemos una foto de hace tres semanas en el Ochoymedio. Al final estaba requetecansado de andar todo el día de acá para allá y me fui a casa medianamente pronto, que al final no pudo ser porque me entretuve por el camino… Pero bien todo, vamos.

Ya ayer domingo, lejos de vegetar y costrear en el sofá, que es lo que debería haber hecho para descansar, me decidí a ir con mis amigos a ver Hairspray (una de las doscientas cincuenta pelis que llevan en la agenda cinéfila desde ni se sabe y todavía no he ido a ver por va-go) y a cenar después. Terminamos en ese sitio tan elegante que es el Redbar, que al final descubrimos que se llama así porque a) está pintado de rojo por fuera y b) tiene una red en la zona de los sillones de pub de los ochenta. Nos pusimos gochos de comida y nos fuimos para casa a eso de la 1, demasiado animados para un domingo. Sin embargo, lo mejor de la noche fue que no podía parar de pensar en que hoy por la mañana me pondría eso de “Good morning Baltimore” a todo trapo. Que al final estaba tan sobado que nada de nada.

[Mood: drunk.gif Tengo que empezar a dormir más]

[My iPod says: Amaral – Sin ti no soy nada (lo están poniendo en Kiss Efeme, que conste, pero yo tengo que decir que a pesar de todo, a mí este disco me gusta…)]


Siete años

octubre 1, 2007

El sábado me pasó una cosa muy rara. Estaba por ahí yo dale que te pego y baila que te baila en una discoteca y, como siempre, me fijé en un tío que me resultaba tremendamente atractivo. Al final, con un poquito de trabajo conseguí ligármelo y todo eso. Como viene siendo habitual, esta persona ha decidido ignorarme y no contestarme al mensaje de rigor (que por lo visto está muy de moda) pero bueno, creo que ya he aprendido a vivir con esto. Sin embargo, desde ayer, me asalta una duda.

A mí esta persona, en determinados momentos, me recordaba mucho a alguien, me sonaba de algo. Bueno, no me sonaba de algo, se parecía un poco a un chico con el que yo estuve hace exactamente siete años, cuando yo acababa de cumplir los diecisiete. Él debía tener mi edad (quizá algo menos) en ese momento. Decir que estuvimos juntos es un eufemismo, porque aquello no duró más de un par de meses y nos veíamos un poco de higos a brevas, así que la historia se acabó muy pronto (desgraciadamente) y yo jamás he vuelto a ver a esta persona, nunca. Le vi un día cuando yo salía de un vagón de metro y él entraba y poco después por la calle. Desde entonces, desapareció. Y yo me fui olvidando, claro.

El chico con el que estuve el sábado se parecía a él. Se daba un aire, vamos. Y se llama igual. La sonrisa y la nariz parecen no haber cambiado, pero todo lo demás sí: hablaba con un acento diferente, la cara le había cambiado mucho y llevaba un corte de pelo también muy diferente. No sé, no paro de darle vueltas. Por un lado se parece, pero por otro bastante fundamental (¿por qué le iba a haber cambiado su acento al hablar después de siete años?) no se parece en absoluto. También cabe la posibilidad de que yo me haya montado este pollo en la cabeza porque este chico se parece un poco a él y ahora me pareciese súper romántico que nos volvamos a encontrar, y lo que es más, que nos volviésemos a gustar de nuevo. Además, él tampoco mencionó nada en ningún momento. Ni un tú me suenas ni nada. Igual lo piensa, como yo, pero si es así, no lo dijo tampoco.

En fin, que cuento esto porque tengo una pregunta que hacer. ¿Es posible que te encuentres con alguien después de siete años y no lo reconozcas? Piscu asegura que sí, que siete años sin ver a una persona son muchos. Ann O’Nadada tiene sus reticencias y Flat Eric responde con mucha vehemencia que él se acordaría fijo (y yo le respondo que vete tú a saber, que estas cosas hasta que no pasan…) ¿Y vosotros qué pensáis?

De todos modos, no me ha contestado(de momento) al mensaje que le envié ayer así que es bastante probable que nos quedemos sin saber nada de nada, porque además, se marcha de Madrid dentro de muy poco.

[Mood: silly1.gif Hoy está haciendo Ann O’Nadada el casting para Identity. Go, Ann, go!]

[My iPod says: Feist – So sorry]