El gran drama

Ayer, mientras volvía a casa de tomar algo con el croata después del trabajo, me encontré a un lector de este blog por la calle que me dijo, tal cual “actualiza ya” y poco más. Este tipo de cosas son las que me recuerdan que aquí está este blog, manteniéndose a duras penas y eso. Me da mucha lástima, pero es que últimamente ni veo gracioso (si es que lo he sido alguna vez) ni tengo tanto que contar. Y cuando lo tengo, me pasa todo el mismo día (o el mismo fin de semana) y carece de sentido contarlo casi una semana después.

El pasado finde fui testigo de un enorme drama en mi propia persona: se me rompió el iPod (de tanto usarlo). Mucha gente considerará que esto es un frikerío, que vaya materialista que estoy hecho, que la culpa es mía por comprarme cosas en las que solo prima el diseño… Bah, mamarrachadas. Por si las moscas, yo uso un iPod porque me gusta, porque es de los pocos rproductores que me dan 30GB (bueno, eso cuando me lo compré yo, que ahora ya es un pasote) y que además se lleva bien con el iBook. Lo de que se me rompa el iPod y sea un drama, lejos de un comentario snob es un tema puramente práctico: muy pocas veces me ha pasado que quiero escuchar una canción y no la llevo. Para mí eso no tiene precio.

A lo que íbamos, que esto ocurrió el viernes. Quedé con los del trabajo a tomar una cerveza y cuando estaba volviendo a las 22.00, enganché los auriculares al jack… pero solo funcionaba uno. Tuve una crisis inmediatamente: los auriculares (unos estupendos y que recomiendo a todos, por cierto) me los acababa de comprar, así que estaban perfectamente casi seguro. Llegué corriendo a casa mientras hablaba con Supervago por teléfono y le contaba el dramón y comprobé que nada, que lo que estaba roto era el jack de dentro del iPod no los auriculares. Los simbolitos del dólar empezaron a darme vueltas en la cabeza: ¡¡¡pero si no tengo ni un chavo!!! ¿¿¿Cómo me voy a comprar uno nuevo???

Después de hablar con unos y otros, de que los Caniches me ofreciesen sus iPod mini (que por cierto siguen conservando en perfectas condiciones -ya no se hacen iPods como los de antes-) y de llorarles un poco a todos mis amigos, mientras veía Lost en la tele, al borde del llanto desconsolado, recordé que el accesorio de la radio permite conectar los auriculares al dock en lugar de al jack.

No cabía en mí de júbilo, y al día siguiente corrí raudo y veloz a hacerme con uno en la Fnac. Fueron 49 pavos, una pasta bastante gansa, pero menos que comprarme un aparatito nuevo. Lo malo es que ahora voy con dos metros y medio de cable por la vida, y es un peñazo.

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5 Responses to El gran drama

  1. Hombre, hubiera sido la excusa perfecta para el iphone…

  2. yo te entiendo perfectamente. me alegro mucho de que vuelvas a escuchar la musica en tu iPod.

  3. Borja dice:

    Dije: “¡actualiza ya, majadero! y algo más, me interesé sinceramente por ti mientras miraba de reojo al croata (que yo hacía alemán)

    No abandones el blog, hombre, que sería una pena. Yo sí te encuentro gracioso. Y pillate un iphone, aunque tengas que pedir un crédito. Te va.

  4. ladybird dice:

    Peor es quedarte dormida en el tren, despertarte a duras penas en tu parada y cuando ya estas llegando a casa….acordarte que te habias dejado la bolsa del fin de semana en la parte superior de los asientos del Cercanías!!!! Y el ipod de 30GB dentro!

    Envidentemente no encontré la bolsa…

    Saludos y no dejes el blog, plis!

  5. kaperucito dice:

    mi primer Ipod Shuflle se jodió EXACTAMENTE de la misma manera…

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