Le pasa a todo el mundo. Y todos los veranos

Ayer estuve perdidísimo, porque me cayó una bronca en el trabajo y no me apetecía nada escribir ni mencionar el asunto. Lo cierto es que estoy un poco cansado, sé que necesito unas vacaciones, y eso me hace estar un poco más apático en el curro que de costumbre. No sé, es lo que tiene, le pasa a todo el mundo. Y todos los veranos.

El fin de semana ha transcurrido sin ningún tipo de anomalía. El viernes, celebramos los fastos por el cumpleaños de Supervago. Bueno, más bien los celebraron ellos, yo no celebré nada porque mis ojos, mi nariz y mis pulmones se confabularon para darme una noche de lo más desagradable a base de estornudos, lloriqueos, mocos e infortunios varios. Al final, a eso de las tres de la mañana, tuve que irme con Angèle a mataporculo a buscar una farmacia de guardia en la que me vendieran drogas antihistamínicas. Y vaya si me las vendieron: fue tomarme una y quedarme dormido inmediatamente. Ahora tengo 19 pastillas en casa de un medicamento que no me puedo tomar, habida cuenta de que incluso al día siguiente, el sábado, me sentase donde me sentase, en unos tres minutos me quedaba dormido. Al final me fui a casa con un pedo de efecto secundario -no, desgraciadamente no era de alcohol- bastante poco simpaticote. Suerte que no me quedé dormido en el búho.

El sábado me levanté pronto para ir a hacer la compra. Visité el Ahorra Más, un supermercado que todavía no habíamos probado y que está tan cerca como el Carrefour. Yo volví encantado y me juré y perjuré que, a partir de ahora, la compra la hago allí. Es una pena porque si vas a comprar alcohol tienes que acordarte para pedírselo a la cajera (no lo tienen en los estantes) pero bueno, todo es cuestión de acordarse. Además, el carnicero tenía un polvo… y dos, y tres….

Ya por la noche, se acercó Piscu a casa, estuvimos bebiendo y después se acercó Lesbos (a quien pormenorizamos todos los detalles de las novias que le estamos buscando sin parar), quien después se fue porque había quedado con una para hacer unas gestiones que le corrían muchísima prisa, así que nosotros tres nos liamos la manta a la cabeza, nos duchamos y nos fuimos a ver qué se cocía por las calles, pese a nuestra firme promesa anterior de no salir. Terminamos en el Angel o en el Angel (como en los viejos tiempos, que hacía mucho que no íbamos, ¿eh?) y hubo un momento de la noche que estuvo a punto de costarnos un divorcio, pero un divorcio de verdad. Sin embargo, supimos pasarlo con nuestro gracejo y savoir faire habituales y terminamos dándonos abrazos y diciendo lo mucho que nos queríamos y esas cosas, que está fenomenal.

Al final de la noche se me acercó un tío y estuvimos ahí hablando un rato. Yo, que tengo oxidado el mecanismo y me he vuelto entre tímido y tonto, pues no sabía qué decir. Ann O’nadada no necesitó decir nada, sólo empujarme al grito de “por favor, no hagas el tonto, ¡si te encanta!” y claro, yo no pude resistirme… Menos mal que mis amigos tienen mejores reflejos que yo, porque si por mí fuera…

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5 Responses to Le pasa a todo el mundo. Y todos los veranos

  1. Tony Tornado dice:

    Es un discazo, hombreya!

    Qué pena da, pero sigo siendo escéptico con la noticia.

    hace un año que no nos vemos, lo sepas…

  2. Ann O'Nadada dice:

    Piscu y yo nos miramos con cara de “Jo, no había visto a Farala tan cabreado en mi vida”… Desde luego, con los bocinazos que nos pegaste y la cara de mala hostia y los ademanes agresivos, seguro que maurizio se puso perra perra contigo…

    Y en cuanto a lo de haber encontrado al hombre de tú/mi vida, de nada, cari, para eso estamos 😛 Pero vamos, que quién te ha visto y quién te ve con el ligoteo, majo, que pareces bobo…

  3. Anonymous dice:

    ¿Y terminaste follando con el tío ese?

  4. Raquel Ritz dice:

    Me ha encantado el cometario anónimo.
    Suerte que tienes, a mí me pasa lo mismo cuando intentan ligar conmigo y me pongo borde. Mis amigas miran, en lugar de empujarme.

    Por cierto, ya que tu anterior post se convirtió en un “diga usted lo que quiera” yo me voy a atrever a hacer la pregunta que hasta ahora no te he hecho… y no, no tiene nada que ver con el comentario anónimo. ¿De dónde has sacado ese indicador de humor tan gracioso? Mira que lo he buscado por ahi, pero es que soy taaaan torpe.

  5. TB97 dice:

    Ya hablaré con little Ann… Menuda zorra lanzándote a brazos de desconocidos sustanciOsos. ¡Que se ocupe de sus asuntos de entrepierna! Al final la PUTA es ella, y no tú.

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