Habemus laborum

He de reconocer tarde o temprano que, aunque sea un poco mala persona, tengo bastante suerte. Esta misma tarde, me han llamado de un sitio para ofrecerme gentilmente un trabajo que, además de que me apetece, me va a reportar bastantes alegrías. Al menos de momento, que como todo el mundo, los 3 primeros meses de trabajo (a no ser que sea un trabajo de MIERRRDA) son estupendos y vas a trabajar hasta con ganas. Y es que una vez empleado, el españolito medio pasa por varias fases:
1) La fase maníaca, cuando estás encantado con todo lo que haces y no crees que haya ningún trabajo igual. La frase de esta fase es: ‘Jo, estoy súpercontento con lo que hago
2) La fase de planteamiento, que se traduce en que dejas inmediatamente de estar contento con tu sueldo cuando llegan “esos días”. Esos días no son aquellos en los que te visita la regla, no, son los días que tienes que hacer horas extra por el morro o tienes que lamerle el culo a alguien (todos, tarde o temprano, consciente o inconscientemente lo hemos hecho, no me vengáis con historias). La frase de esta fase es: ‘No me pagan lo suficiente por hacer esto‘.
3) La fase de estrés: Llega un proyecto importante, un momento de máximo estrés y tienes ganas de matar. Y no sólo a tus jefes, también a tus compañeros. La frase más repetida: ‘Estoy hasta el coño de este trabajo de mierda‘.
4) La fase agonizante: Se traduce en que ya no puedes más. Por primera vez no quieres matar o asesinar y te conformas con morir de una forma rápida e indolora. La frase que más se escucha de la boca de los individuos que atraviesan esta fase es: ‘Estoy buscando otra cosa‘.

Yo suelo tener suerte: la fase uno puede durarme un par de meses o tres. Las dos segundas pasan más rápidamente, pero suelo bascular mucho entre ellas, y pasar de una a la otra (aunque suponga un retroceso) sin peligro alguno. Le pasa a mucha gente. Sólo he sufrido la agonizante una vez, y la verdad es que es horrible: cuando sonaba el despertador me negaba a levantarme de la cama y me agarré una depresión de caballo que me duró una semana (el tiempo que tardé en hablar con recursos humanos para lo de la rescisión del contrato). Claro que el trabajo que hacía, lo hacía única y exclusivamente por necesidad de panoja, no por otra cosa. También fue la vez que más rápido se me han pasado las cuatro fases: todo el proceso me duró un mes escaso.

Así que estoy muy contento. De momento me quedan dos semanas más para ir tratando de centrarme y concienciarme de que en Diciembre volveré a tener que madrugar y, por ende, laborar. Se acabó eso de levantarme a las 10.30, acostarme a las 2 de la mañana, ver series compulsivamente durante toda la tarde o pasarme toda la mañana frente al ordenador. A partir de ahora estaré ocupado la mayor parte del día. Esperemos que esto no confronte con mi situación de 99% licenciado, porque debería empezar a ocuparme del 1% que me falta y que tendría que resolver en torno al mes de febrero…

[Mood: ¿Encantada de estar aquí con nosotros, Margarita? Igualmente.]
[My iPod says: Trusting blind / Northern Lite]

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One Response to Habemus laborum

  1. er manué dice:

    Pues que sea enhorabuena y que no pases de la primera fase en mucho tiempo, más que nada por lo ideal que te resulta.
    Encantado de poder volver a disfrutar de tus textos y vivencias.

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