Farala is back

Febrero 22, 2008

¿Qué he estado haciendo durante todo este tiempo? Pues más o menos, lo mismo que Enjuto:

Pero esta tarde se acabó el horror y por fin nos han instalado INTERNEEEEEEEEEEEEEET. A partir de la semana que viene, Farala y Pero qué público más tonto tengo: más y mejor.


Politeness

Febrero 11, 2008

Todavía no tengo Internet en casa, así que no puedo actualizar desde allí. Me tendré que conformar con lo poco que vaya a poder escribir en el trabajo, así un poco por la mañana. Que por cierto, me he caído de camino al curro en las escaleras del metro y me he hecho un daño en el cuello que te cagas. Soy más torpe que cualquier otra persona que haya conocido nunca.

El viaje a Barna y la fiesta de Jenesaispop, de la que imagino pronto habrá crónica en el blog, fueron muy bien. Nos hemos divertido muchísimo y hemos disfrutado mucho del acontecimiento, la verdad, que fue mucho mejor de lo que nos esperábamos. Yo reconozco que me pasé todo el día francamente nervioso, pero bueno, la verdad es que al final nos quedó estupendamente y fue un placer volver a ver a algunos que ya habían venido a la del año pasado y a otros nuevos, que conocimos por primera vez. Ay, qué guay y qué Síndrome de Estocolmo ahora…

Eso sí, tengo una pequeña crítica a la ciudad de Barcelona, que como concepto me encanta. En particular, a su aeropuerto, que me parece que cada día funciona peor. El último día, cuando con toda la resaca de la fiesta, nos volvíamos para los madriles, sufrimos en nuestras carnes lo que sin duda podría haber sido el aeropuerto de Boswana, en lugar del de Barcelona. Tres mostradores abiertos para unas filas de más de cien personas y unas máquinas de auto check-in que funcionaban cuando les salía de la pepitilla. A nosotros no nos funcionó por motivos que desconocemos, así que como Rul estaba ya en la cola guardándonos el sitio, para allá que nos fuimos Angèle y yo. Lo típico, vamos. Encima teníamos el mismo localizador, así que ya me dirás tú.

Pues resulta que después de que a uno que estaba dos personas por delante de nosotros le robasen TODO el equipaje de mano mientras facturaba en el mostrador, vino un británico a montarnos el pollo. Toda su obsesión era que nos habíamos colado de mala manera y que nos fuésemos para atrás. Nosotros le explicamos que habíamos llegado un poco más tarde por unos temas y unas cosas que no vienen a cuento y que habíamos intentado hacerlo en una máquina, que la máquina daba error, y que nuestro vuelo se cerraba en escasos veinte minutos, así que teníamos un poco de prisa. Que los tres teníamos el mismo localizador y que nuestro paso por el mostrador iba a ser visto y no visto porque ni llevábamos maletas a facturar. Pues nada, el británico seguía emperrado en su perfecto inglés en que nos fuéramos para atrás.

A mí se me hincharon los huevos y solté un taco en inglés (fucking hell, ya ves tú) pero sin insultar a nadie. El tío me dijo que ya si que yo no pasaba delante de ningún modo, mientras sus amigos feos le jaleaban. Ahí nos dimos cuenta de que la cosa iba más allá: no sólo quería que nos fuéramos hacía atrás, ¡¡¡quería pegarse con alguien!!! Se notaba perfectamente en su forma agresiva de hablar, de moverse y de insultarnos, porque allí ya sí que empezó la debacle de los insultos: estúpido, cobarde, maleducado, gilipollas, patatín, patatán. Yo pasaba y no paraba de decir “it’s worthless to argue with you”. Ya cuando me dijeron “your parents should be proud of you” me di la vuelta y dije “yes, they’re very proud, thank you”. No sé, era todo como un despropósito muy grande, no entendíamos nada. Al final, cuando ya nos tocó, mientras seguía insultándonos por detrás (no se cansaba el tío, ¡menuda chapa!), se acercó por detrás y me agarró del brazo mientras agarraba mi maleta, intentándome sacar de la fila. Ahí ya sí que le dije que ni se ocurriera tocar mis cosas y mucho menos a mí, pero como no hice amago de pegarme con nadie (por favor, que con lo enclenque que era, si le doy un sopapo lo tumbo) porque pasaba mil de montarla y porque además no me sale ser así, pues el tío se quedó ahí frustradísimo y todo, mientras tardábamos escasos cinco minutos en sacar nuestras tarjetas de embarque.

Así que cuando llegamos a la puerta cincuenta, sin ningún correcaminos de por medio (¡no lo entiendo, si está a tomar por culo!), se lo dije a Rul y a Angèle: avión al Prat, nunca más. A partir de ahora, AVE. Eso si algún día llega a Barcelona, claro.

[Mood: drunk.gif Ayer me tiré toda la tarde en el sofá, muerto...]

[My iPod says: Pues no estoy escuchando nada, la verdad...]


In the middle of the chaos

Febrero 7, 2008

Bueno, pues ya he vuelto. O mejor será decir que he vuelto a medias. Y es que entre el cambio de trabajo, de casa, la mudanza, mover muebles de un sitio a otro, instalarse, deshacer cajas, dar de baja el agua, el gas, el teléfono, la luz; dar de alta el gas, el agua, el teléfono y la luz de nuevo y todas esas mierdas que tienes que hacer cuando te mudas estoy liadísimo. Amén de limpiar, desmontar todo tipo de gilipolleces y darte cuenta de cuánta mierda tenías acumulada en casa por todos lados. Qué horror.

Sin embargo, la casa vieja ya está pulida y como nueva, más o menos tres veces más limpia de lo que nos la dejaron. La señora no ha visto la campana extractora más limpia ni el día que se la pusieron. Ahora queda ver si tiene a bien devolvernos la fianza o prefiere no, que todo puede ser. A la nueva casa, que empezaremos a llamar desde ya Gayerpalace en lugar de Gayerville -por lo bien y bonita que está, fundamentalmente- nos mudamos el sábado pasado, y hemos hecho todo en un tiempo récord. Desgraciadamente, y como no podía ser de otra manera, todavía nos quedan cajas por deshacer. Es ley de vida.

Por lo demás, el lunes tenía ganas de pegarme un tiro, porque ha sido una semana de cambios un poco radicales, y todas estas cosas son difíciles de asumir. Por un lado, tenemos el tema del cambio de trabajo, donde siempre me pasa lo mismo, que al final, tardas un poco en acostumbrarte y en sentirte cómodo, así que las relaciones con la mayoría de la gente suelen ser un poco raras al principio. De todos modos, parece que ya me estoy adaptando porque -quién lo iba a decir- ¡echo de menos a mis antiguos compañeros! Aquí la gente es muy maja y todo el mundo me trata muy bien. Además tengo un becario muy simpático y muy gracioso, así que estoy contentísimo.

Por lo demás, estoy agotado y deseando que se acabe esta semana. Lo primero, para ver si de una vez consigo colocar todo en casa en su sitio, y llegar a casa la semana que viene desde el trabajo y poder DESCANSAR y poder también NO HACER NADA. Que salir del curro y cargar muebles en una furgoneta, transportar cosas, limpiar en plan a lo bestia o colocar libros, cedés y poner lavadoras de ropa sucia como un loco, no es nada interesante ni gratificante. Pero también quiero estar por fin a gusto en mi casa, sin tener que dar patadas a las cajas o a las cosas que hay por medio para abrirme paso. De hecho, me gustaría encontrar de una vez algunas cosas que no hay forma, que están perdidas por ahí o que no veo por ningún lado, sepultadas en mitad de la vorágine de la mudanza…

Y sobre todo, tengo ganas de que llegue el fin de semana por un motivo muy concreto:

¡¡¡Hola Barcelona!!!

jenesaispop-flyer-bcn.jpg

[Mood: drunk.gif A.F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.E.X.H.A.U.S.T.E.D.]

[My iPod says: Robyn - With every heartbeat]