Juguemos a Identity

Septiembre 28, 2007

Ayer no actualicé ni nada, debido a mi casting, que me devolvió a casa a las tantas. El caso es que me habían dado una hora (las 9:30) que se prolongó hasta las 14.30 con un torno. Yo llegó un momento que no sabía si darme cabezazos contra la pared o abrirme las venas, porque me quería morir. Pero bueno, al final lo hice y ya está.

Es sorprendente ir a un casting de estos, porque te encuentras con todos los prototipos posibles. Tiene mucho arte. Te encuentras a la lanzadilla, el flipado, el que va de guay… todos están allí, sentados en la misma mesa que tú, haciendo lo mismo que tú. Mola ver cómo esa gente se ve movida por este programa. ¿O la gente se presenta a los casting por presentarse, como si no tuviera trabajo y es su tarea en la vida? Es que yo era al primero al que iba, y seguro que alguno de esos hace gira, porque estaban enteradísimos de todo.

No había ninguna actividad de grupo, así que la cuestión era sentarse y (des)esperar. A mí por teléfono me habían asegurado que aquello no duraría más de un par de horas, así que tuve que llamar al trabajo y tomarme la mañana libre con un torno, porque encima no os creáis que esto estaba en el centro ni nada de eso, no, tuve que coger hasta el MetroLigero y todo. Que vaya forma de tangarnos con el MetroLigero, qué caca y qué todo, que en las zonas en las que es descubierto, dentro de dos años están pidiendo que lo entierren, como si lo viera. Pero de eso ya hablaré otro día.

Total, que después de esperar CUATRO HORAS Y MEDIA SIN HACER NADA (de nada) me dicen que pase. Y ya, pues lo que es un casting normal: preséntate, di por qué quieres participar, defínete, cuéntame algo sobre ti y luego ya, después de un par de preguntas más, te hacen jugar al juego al que vas a participar. Juguemos a Identity. Yo creo que lo hice bien, aunque no estoy muy seguro porque no te dicen nada. Pero bueno, ya veríamos. A mí me encantaría que me llamasen, pero ni idea de si van a hacerlo o no. Ojalá lo hicieran, que a mí un sobresueldo me vendría ahora mismo DE-PER-LAS. A ver si me llaman, la verdad. ¿A quién hay que chupársela para que te dejen ir a Identity?

Por cierto, vi a Amor en vivo y en directo.

[Mood: silly1.gif ¿Me llamarán, no me llamarán?]

[My iPod says: Algora - Poesía Antivértigo]


Público

Septiembre 26, 2007

El metro venía repletito de gente, así que al final he tenido que dejar para otro momento la lectura de Público. Tengo yo muchas ganas de leérmelo relajadamente y pegarle un buen repaso si es necesario. O decir que me gusta, que tampoco tengo mayor problema en ese caso. La historia es que, por lo menos, el anuncio, me parece bueno. Pero como ya he dicho, hasta mañana no tendré un veredicto así claro y eso, aunque voy diciendo desde ya que yo súper a favor de que haya todos los diarios que haga falta. Eso significa más competencia, más claridad, más oferta y todo. Todo son ventajas. Yo siempre he sido muy de El País, pero hay que reconocer que en los últimos años se ha aburguesado.

El anuncio de Público, por cierto, censurado por Autocontrol:

En otro orden de cosas, comentaré que ayer estuve con Flat, Piscu y Ann O’nadada en una presentación. Se nota que ya llega la Navidad y que hay que agasajar a los periodistas de lo lindo. Qué ganas de que llegue el mes de octubre, que es el más movido en este sentido… Así que allí nos plantamos, también en parte porque era al lado de casa, sólo teníamos que cruzar la calle, y estábamos emocionados. Allí nos encontramos con un cátering aceptable, aunque quizá un poco escaso y con una música horrible, que gracias al cielo se vio mejorada por las cervezas y el par de copas que nos tomamos, que nos vinieron de perlas para olvidarnos del poco ambientillo que había, que era un poco una sosez…

Y ya por hablar de todo un poco, comentar que mañana tengo el casting (ya os comentaría si eso) y que tengo un trancazo de cuidado así que no me van a llamar para ir a ese programa porque voy a estar muy poco gracioso y con una cara de muerto que te mueres. Jo, qué mal.

[Mood: drunk.gif Qué mal me encuentro, qué nervios y qué todo...]

[My iPod says: OMD - Enola gay]


¿Tú trabajas, Carmina?

Septiembre 25, 2007

¿Yo? Poquito, por la mañana…

[Sacado del blog de Mauro Entrialgo, que os recomiendo encarecidamente porque este chico es un puto genio]

Pues ha dado en el clavo. Yo me engancho mucho a los blogs, algunos tan ridículos y mal escritos como éste, y otros tan rematadamente buenos y perspicaces como éste. Pero cuando hoy he visto esta viñeta, me he vuelto loco. Por favor, esta persona soy yo. Estoy enfermo.

[Mood: silly1.gif Ayer me llamaron de un concurso de la tele que me encanta para hacer un casting. ¡¡¡Deseadme suerte!!!]

[My iPod says: En la radio de la oficina suena una especie de canción como en brasileño H-O-R-R-E-N-D-A...]


Todos somos Supermodelo

Septiembre 24, 2007

El viernes al final nos fuimos con las escobas. Qué arte tiene irse de los sitios a las tantas de la mañana, cuando ya han encendido las luces y todo, que te sientes un crápula de mierda mientras vas a buscar la chaqueta al ropero. Es cierto que te queda un regustillo así como de “qué rebién me lo he pasado, todos los fines de semana deberían ser así”, pero como decía un amigo mío berlinés, the day after you feel so completely wasted, so you question yourself if it’s worth it or not… Para mí siempre vale la pena, así que nada.

La noche comenzó con duka, Miss duka, Supervago y Piscu en el concierto de Astrud, que no me gustó en exceso. Vete tú a saber si fue cuestión de un tío que había que estaba completamente borracho, gritando y moviéndose como un loco y espetando “¡¡¡toooooooomaaaaaaaa!!!” cada diez minutos. Como se tambaleaba mucho y se tiraba encima de nosotros, Piscu terminó diciéndole que si no se tenía en pie, que se apoyase, pero que nos dejase en paz. Supervago no lo aguantó más y se fue a la otra punta de la sala. Literalmente. Cuando acabó el concierto yo me quedé con un regustillo así como que no había terminado de cuajarme -me pareció en exceso similar al del Summercase, quizá porque por lo visto, no les arrancaba el midi- pero me encontré con Dwalks, Seiai y Elena Medel, que me hizo mucha ilusión porque además de caerme fenomenal, siempre mola un montón que te saluden personas conocidas de la cultura.

Después nos fuimos al Ochoymedio, donde me encontré con Kaperucito y con El Suizo, que se ha convertido en la persona más rara que he conocido jamás porque sólo se acerca cuando le pica, lo que me jode enormemente. Menos mal que se vuelve a Suiza. ¡A mamarla! Sin embargo, la noche se vio aderezada por un determinado momento en el que Caniche nos avisó de que Raquel de Superpomelo 2007 estaba en el recinto. Kaperucito y yo salimos escopetados, nos hicimos una foto con ella y yo mostré todo mi apoyo a esta chica, que es muy maja y nos dijo alguna que otra frase irrepetible, como la que da título a esta entrada. Kaperucito confesó que se había dejado el sueldo para que no la echaran y yo le dije que en cuanto salga Paula le iba a partir las piernas porque es una mala zorra. Ella se puso muy seria y dijo “Alba, Alba sí que es mala, que las manipula a todas”.

Al final la noche terminó sentados en el capó de un coche, donde se me acercó un chico vestido de azul. Yo intentaba mantener la cabeza fría con respecto a otros temas y otras cosas que no voy a comentar porque no toca, así que intenté quitármelos de la cabeza así. Muy mal, claro, porque no hay nada peor que hacer eso para que salga todo mal. Al final el de azul terminó siendo amigo (y residente temporal) de la compañera de piso de E. la antigua compañera de piso de Flat Eric y una de las mejores amigas de Ann O’nadada. Claro, que el tío flipaba en colores cuando yo le describía la casa milímetro por milímetro. ¡Como si yo no hubiese estado ahí millones de veces!

Al final no pasó nada de nada, pero bueno. El sábado me levanté hecho polvo, pero me dio la cabeza para poner tres lavadoras, que ya es mucho. Terminé saliendo pronto, ante los temas y las cosas de La Noche en Blanco. Vi un poco de La Habitación Roja, vi a Algora enterito (qué bien estuvo, la verdad) y luego hicimos un par de cosas más, hasta que el cansancio se apoderó de mí y me largué a casa a eso de las 3.30. Iba a ir al Elástico, pero entre que no me seducía nada la programación y que estaba reventado, me rajé. Eso sí, volver a casa fue una verdadera odisea de meterse en autobuses por la puerta de atrás. Me había prometido no meterme en ningún autobús con el modo pingüino on, e irme a casa andando si veía que la cosa andaba muy malita con el transporte, pero como no llevaba iPod ni nada, decidí que era mejor pasar apreturas.

[Mood: drunk.gif El sábado me empapé y estoy medio constipado...]

[My iPod says: Morrissey - First of the gang to die]


Ésta es mi horquilla

Septiembre 20, 2007

Ahora que Nichi se ha marchado a Londres de nuevo, me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos hablar con él de tíos. La verdad es que conozco a muy poca gente que tenga el gusto tan desarrollado como yo. Piscu muchas veces hace bromas respecto a mis gustos masculinos. Él siempre dice que le gustaría que existiese un programa en la televisión que se llamase ‘Ésta es mi horquilla’. En él, te pondrían delante de cientos de hombres de diferentes tipos y tamaños, ordenados y clasificados convenientemente, y tú dirías “pues me follaría desde este hasta este y me gusta para ser mi marido desde este hasta este”. Porque todo el mundo sabe que el rango de tíos a los que te tirarías es mucho mayor que el rango de tíos que te gustan para ser tu marido, eso es matemático.

No tengo un gusto de 360º, pero tengo que reconocer que mi gusto es bastante amplio. No sé, no veo ningún tipo de problema a que te guste desde el jovencito indie delgado hasta el oso musclebear pasando por la mamarracha tucanesca y el madurito interesante de 40. Total, ya me dirás, con lo que molan los tíos como para no hacerles caso…

La cosa es que con mis amigos no puedo hacerlo. Igual un poco con Piscu, que es más amplio de miras, pero con el resto no. El resto tienen un tipo de tío muy definido, y la verdad es que es una pena, ¡si hablar de tíos es mi tema preferido!

Por cierto, hay que ver la de mamarrachadas que estoy viendo en Cibeles. Hoy no voy hasta la tarde, pero os recomiendo que permanezcáis atentos a JNSP, que en breve sacaré una pequeña crónica.
[Mood: silly1.gif Ya viene, ya viene... (el fin de semana)]
[My iPod says: New Order - Love Bzarre Triangle]


Me ponen los uniformes

Septiembre 19, 2007

Creo que, desde que tengo uso de razón, me ponen los uniformes. Vete a saber qué es lo que tienen, pero es que de veras, me parecen una de las cosas con más arte a la hora de follar. El otro día estábamos viendo Gran Hermano (cuando empezó) y salió uno de los pavos, que había sido marine, con el uniforme por toda la tela. ‘Hay que ver lo que viste un uniforme’, dijo Ann O’nadada. Yo apenas pude balbucear algunas palabras, ante las ingentes cantidades de saliva que acudieron a mi boca en ese momento.

Me gustan casi todos. El de bombero, el de militar, el de policía, el de marine… Sin embargo, desgraciadamente, sólo me lo he montado con dos personas uniformadas. El primero, un policía belga, que estaba para ponerle un piso o incluso varios. Y es que, además de llevar uniforme, era guapísimo. Recuerdo aquellos polvos como algunos de los mejores de mi vida, porque vaya tela cómo molaba saber que te estabas tirando a un policía, con todo lo que eso conlleva. El segundo fue aquí en España, con un TCP. Un azafato de avión, vamos. Yo hubiese preferido un piloto, que parece que los galones y los Rolex de oro dan más morbo, pero nada, sólo hubo azafato, y la verdad es que también muy bien, no puedo quejarme.

Pero hay un uniforme que me da una vergüenza terrorífica que la gente sepa que me pone. Y es que se trata de uno procedente de un servicio de mensajería: UPS. Desde aquí quiero felicitar a quien corresponda por tan buen acierto. A mí oficina vienen dos, uno es más feucho, pero al otro le sienta estupendamente el color ese verde raro, sobre todo en verano. ¿Y por qué lo prefiero en verano? Pues porque están autorizados (es a su elección) a ponerse pantalones cortos, y el más guapete se los pone. Se acaba el verano y me tendré que despedir de sus piernazas hasta la primavera que viene, pero da igual. Yo, mientras que él siga trayendo su paquete paquetes enfundado en su uniforme, tan contento.

[Mood: gloomy.gif Ya se me va pasando lo de la espalda pero... ¡me toca ir a Cibeles! ¡Qué coñata!]
[My iPod says: Kanye West - The Good Life]


Sigue buscando

Septiembre 18, 2007

Cuando conoces a un tío (o una tía) por la noche, hagas lo que hagas con él (o ella) hay un momento crucial en la conversación: la pedida del número de teléfono. Yo siempre lo he considerado un arma de doble filo en todo su esplendor, porque es un momento delicado. Lo primero que tienes que decidir es si te apetece quedar otra vez con esta persona o no, si ha quedado aun ese halo de misterio que te empuja a una cita posterior. Esto hay veces que pasa y hay veces que no, y hay veces que pasa a los demás para contigo. Yo muchas veces, a la hora de pedir el teléfono de la otra persona suelo hacerlo como algo opcional, sin presionar, para que la gente no se estrese.

El sábado pasado conocí a un chico. Bueno, la historia es un poco más enrevesada pero así está bien. Nos estuvimos dando muerdos gran parte de la noche y estuvo fenomenal. A la hora de irnos a casa, y tantear si el camino estaba abierto a próximas citas, parecía que sí. Así que le pedí su número, siempre dejando bien claro el carácter opcional de la propuesta. Accedió y entonces, aquí empieza el tormento y la tortura. Ese es el momento en el que no sabes qué hacer. ¿Le mandas un mensaje inmediatamente después o esperas hasta el día siguiente? ¿Qué hora es la buena? En todo esto, se presupone que el tío te gusta, e incluso te gusta mucho, como era el caso del mío el otro día.

Una vez recopilas su teléfono, ¿qué hacer? ¿Rompes tú el hielo o esperas? Yo suelo seguir una regla básica: si el teléfono lo he pedido yo o ha sido intercambio tácito, escribo. Si lo ha pedido él, que escriba él. Al final te terminas lanzando a la piscina, y le plantas un SMS a última hora el día siguiente. Por supuesto, ese es el período de más nervios. Normalmente tienes que andarte con mucho ojo, no dar pistas y ser cordial, pero tampoco sobrepasar el límite de la confianza. Del mismo modo, lo ideal es dejar abierta la posibilidad de de verse de nuevo, pero tampoco mostrar un entusiasmo desmedido. La gente se cree que te has enamorado a la mínima que muestras un poco de interés, nada más lejos de la realidad -al menos en mi caso-.

Total, que mandas ese mensaje, que estaría muy bien en este estilo, por ejemplo: “Hola! Oye, que me encantó conocerte anoche, me lo pasé muy bien. Al final llegué a mi casa y caí inconsciente en cuanto me tumbé en la cama. Igual te apetece que nos veamos esta semana? Por mí guay. Un beso.” Este es quizá el ejemplo perfecto del texto que debes enviar. Cordial, agradecido, con un toque costumbrista (lo de caí inconsciente, por ejemplo, aunque podéis utilizar cualquier otra cosa) y dejando abierta la posibilidad de quedar de nuevo. Ahora sí, prepárate para pasarlo mal.

El primer problema es que nunca sabes cuándo va a contestarte. Y si no lo hace inmediatamente después, ya te sientes un poco como rechazado. Igual soy yo que me obsesiono o algo, pero lo cierto es que se pasa mal. Al final llega el mensaje de respuesta, al que se le da un margen de unas 24 horas, aunque cuando ya roza el límite dado, significa que la cosa va muy mal. Por eso, en ese periodo de tiempo, estás completamente hecho un manojo de nervios, mirando el móvil a diestro y siniestro, a ver si suena de una vez. Cuando por fin suena, es importante ponderar su mensaje y ver qué ha escrito él, porque una retirada a tiempo es una victoria. Puede que muestre entusiasmo, eso quiere decir que tú le gustas, y se ha dado cuenta de que por tu parte hay interés. Si es aséptico (como el que tú has enviado), has de estar preparado para cualquier cosa, porque aunque tiene interés, tampoco es excesivo. Y luego podemos recibir el peor de todos, el “bueno, ya nos veremos por ahí”. Eso significa que te vayas olvidando: no hay nada que hacer, es mejor retirarse, por mucho que te joda.

El hombre de discoteca es complejo, y difícil de entender. Yo no comprendo que el sábado me estuvieran echando piropos y todo fuese magnífico y el lunes, de repente, me eliminen del mapa de un plumazo. ¿Alguien lo comprende? Yo no, pero así es la vida: sigue buscando.

[Mood: bouncy.gif Sigo un poco dolorido de espalda, a ver qué me dice el médico esta tarde...]
[My iPod says: Bright Eyes - Hot knives]


Más allá de la M30

Septiembre 17, 2007

Resulta que el viernes nos fuimos de paseo más allá por los límites de la M30, al pueblo del marido de Ann O’nadada, que nos invitó a celebrar las festividades patronales rodeados de aborígenes. Lo que en un principio parecía una cosa divertidísima, se convirtió en un infierno barroco® al intentar llegar allí, porque mientras uno iba dándome indicaciones al oído (al final de la calle, a la derecha y después de la rotonda, a la izquierda) el señor conductor se dedicaba a tomar las calles que le parecían bien, así al tuntún.

Sin embargo, fuimos capaces de llegar sanos y salvos. De allí nos fuimos a tomar unas cervezas a una típica taberna irlandesa, y nos encontramos con todos sus amigos. Después, fuimos hasta el recinto ferial, cenamos en el puesto de Izquierda Unida (nosotros siempre apoyando a las minorías) y después nos dirigimos hacia los cacharritos, donde decidimos subirnos en una especie de pasaje del terror con mucho arte. Cinco maricas subidos en un pasaje del terror pueden ser verdaderamente cargantes, así que sacamos nuestra vena más macarra. Piscu se dedicó a gritar sandeces del tipo “Oh Dios mío, qué miedo, va vestido de la temporada pasada de H&M” o “Aaaaaaaaah creo que he visto un dentista” mientras bailaba el ‘Hang up’ de Madonna por los pasillos oscuros, que tenían más pinta de ser el Strong que de pertenecer a un pasaje del terror.

Salimos muertecitos (de risa) y fuimos directamente a zamparnos un gofre, porque nosotros lo valemos. Después, nos dirigimos a La Muñecona, un bar que nos habían recomendado muchísimo y que está fenomenal. Me puse de gominolas hasta las trancas y me reí muchísimo bailando canciones antiquísimas. Terminamos tirados en un parque con columpios, casi sin poder ni movernos del cansancio que llevábamos.

El sábado era el cumpleaños de Nani, así que allá que fuimos todos a celebrarlo. Nos lo pasamos muy bien y fue muy divertido, porque Elena y yo terminamos cantando en un micrófono con el sonido quitado. Después nos encaminamos al Elástico, a celebrar el primer aniversario del local. Allí me encontré con el suizo y con Dwalks, con quien estuve hablando casi toda la noche. El suizo sigue siendo más raro que un perro verde y nunca sé si quiere lío conmigo o no, así que le dejé pasar. Dwalks, evidentemente, no quiere rollo conmigo, así que solo estuvimos hablando un rato. Sin embargo, sí que había por ahí alguien interesado en mí. Lo que pasa es que, como esto ya me está quedando muy largo, mejor dejo la disertación que tengo preparada sobre el amor en las discotecas para mañana. No os la perdáis, en serio, porque está fenomenal.

[Mood: drunk.gif Al ir a coger el metro, he saltado tres escalones de golpe y me he hecho un daño terrible en la espalda. Ayyyyy!]

[My iPod says: El disco de Feist entero, estoy enganchadísimo]


Pánico en el avión

Septiembre 14, 2007

Desde que el avión se ha popularizado y los precios de los billetes han bajado sustancialmente, eso es peor que cogerse un autobús. A mí me gusta que viajar en avión salga muy barato, pero no me gusta que dejen entrar a personas maleducadas, imbéciles y que no tienen ni dos dedos de frente. Si por mí fuera, entre tanto arco de seguridad y tanto “desnúdese” (que hay veces que te sientes ya como un delincuente para entrar en un avión) plantaría un test para determinar el cociente intelectual del pasajero y su nivel de educación. Y no me refiero a educación de colegio o de estudiar, me refiero a la básica, a la de “buenos días, buenas tardes, buenas noches” y a la de seguir las instrucciones de seguridad.

Que ayer, en mi vuelo de vuelta de Frankfurt, tuviese que mirar mal al tipo que iba sentado detrás de mí porque mientras nos dirigíamos a la pista para despegar el seguía alegremente hablando por su teléfono móvil me sentó muy mal. Descubrir luego que, lejos de llevarlo apagado, seguía teniéndolo encendido durante TODO EL SANTO VUELO me produjo una sensación de pavor y odio a partes iguales. ¿Sabemos en manos de quién reside nuestra seguridad? Desde luego que no. ¿Sabe la gente que por una simple cuestión como esa te pueden detener a la llegada a tu aeropuerto de destino? Probablemente no.

Lo peor es que allí, ni un solo TCP se dio por aludido, ni nadie hizo nada. Quiero creer que no se dieron cuenta, aunque me cuesta bastante entenderlo, habida cuenta de que se veía perfectamente que esta persona ni se había abrochado el cinturón de seguridad durante el despegue (obvio comentar lo del aterrizaje). Era todo un fitipaldi, vamos. Un imbécil con todas las letras, a ver si algún día se escoñan, él y su móvil. Y por cierto, que no era español ni nada, era de una nacionalidad indeterminada entre la alemana y la etíope, es decir, hablaba alemán y era negro como un tizón, así que ni idea de dónde era.

Para la próxima, yo creo que prefiero un autobús. Será más cutre, más largo y más horrible, pero al menos sabes a qué vas, porque lo de los aviones ya es de risa. Encima hay propuestas para empezar a utilizar el móvil en los aviones, que hay algunos que parece que ya llevan una tecnología que no se ve interferida por las ondas de los teléfonos. Es que ya me lo veo venir, todos los imbéciles que no tienen ni pizca de educación hablando a gritos: “a ver Fulanito, mira te llamo desde el avión, A-V-I-Ó-N, sí, voy de viaje, voy de viaje en un avión A-V-I-Ó-N”.

La gente es boba.

Por lo demás, mi viaje a Frankfurt fenomenal. Estuve en un hotel de esos que yo jamás podría pagar, que antiguamente fue residencia de no sé qué barones (era un palacete) y estaba fenomenal, todo súper lujo, con un Beovision 7 de Bang & Olufsen en el centro de la habitación que casi lo arranco de su soporte y me lo llevo en la maleta, qué preciosidad, qué cachondo me puse cuando lo vi. Cuando vi eso y la cantidad de mariconadas que hacía el servicio del hotel para contentarnos y eso. Qué bien he comido (el chef del hotel había estado varios años en El Bulli) y qué buenos están los alemanes, aunque como estaba en un viaje de trabajo, al final no he follado nada de nada. Qué pena.

[Mood: angry.gif Vaya mierda volver al trabajo...]
[My iPod says: Nada de nada, no estoy muy musical hoy...]


Coge la maleta y corre

Septiembre 10, 2007

Pese a mis reticencias y mis cosas, tengo que reconocer que la boda estuvo bien. Al final mi traje resultó quedar fenomenal, habida cuenta de algún que otro atentado estilístico que vi delante de mis propios ojos. Y es que Beckham ha hecho verdadero daño al mundo de la moda, por muy guapo que sea. La gente parece no enterarse de cosas como que en una ceremonia así, el blanco es exclusivo de la novia, y que no puedes ir vestido o vestida de blanco. Pues nada, ellos se plantan completamente níveos y se quedan tan anchos. Eso por no hablar de cuellos de camisa por encima de la solapa de la americana o de los zapatos de punta en piel de serpiente (natural o teñida de blanco). Y es que nadie se entera, pero el traje claro NO es tendencia. Os lo digo yo, en serio, los trajes claros no son nada favorecedores.

Así que en el fondo, apenas llamé la atención, porque yo iba francamente elegante. La boda estuvo correcta, hacía mucho calor pero la cena y eso muy divertida. Y lo mejor fue que yo dormía en el mismo hotel en el que se celebraba, así que llegados a un punto, no tuve más que recoger mi llave, subir a la primera planta y lanzarme a la cama tras quitarme el traje. ¡¡¡Qué lujo!!! Un pena que no me pudiese subir conmigo a uno de los invitados, que estaba para ponerle un piso en la Gran Vía (y además iba muy bien vestido).

En lo único que me equivoqué fue en quedarme sobado con el aire acondicionado puesto, gracieta que ahora me ha acarreado un precioso trancazo que estoy que no me tengo en pie. Me acabo de tomar unas drogas a ver si se me pasa, pero no hay forma, sigo teniendo un dolor de cabeza horrible, la garganta me está matando y estoy congestionadísimo. Encima con un sueño de caballo.

Y diréis: ¿y este chico por qué ha ido a trabajar entonces? Pues porque mañana me largo a Frankfurt tres días, que tengo un viaje de trabajo, y necesito dejar un par de cosas atadas y bien atadas. Por cierto, no conozco Frankfurt. Suggestions, anyone?

[Mood: drunk.gif Estoy enfermo, en serio. Recomendadme un buen anticatarral.]

[My iPod says: Nada, que no estoy hoy muy de músicas...]